Dentro de
unos días nos cambiarán a un rey por otro —dejándonos al margen, por supuesto—
y seguiremos como moscas: rebotando ante un cristal blindado. Se impone una
reflexión: llamamiento a la autocrítica constructiva en el seno del
republicanismo. Qué hacer ante el actual estancamiento republicano... ¿lo
asumimos o lo seguimos negando? ¿Renunciamos a la Igualdad?
No, esto no va de Juan Carlos Primero —o Francisco Franco Segundo, como ustedes prefieran—. En su caso llegamos tarde… pudo ser indecisión, falta de entereza, “pragmatismo”, ausencia de líderes creíbles o quizá el sometimiento ante la formidable desproporción de armas que le concedieron un poder usurpado al conjunto de la ciudadanía. Mas helo ahí: más de tres décadas de usurpación institucional, y todavía se atreve a hacer callar a gobernantes electos.
Me gustaría más bien hablar sobre Francisco Franco Tercero —Felipe Borbón, para entendernos—, es decir, el nuevo militar que también quiere presidirnos sin pasar por elecciones.
Su legitimidad de origen
no son las urnas, sino las armas
Quisiera hablar de él y de cómo impedir que este nuevo candidato a autócrata uniformado, se convierta en otra secuela del último golpe de Estado que ha sufrido la población civil de este país de países (póngase atención al uso de las palabras: “golpe de Estado”, que no asonada preventiva, auspiciada desde lo que se pretende consolidar).
