Quienes dedicamos buena
parte de nuestra actividad política a defender el principio de que todas las
personas nacen libres e iguales, en dignidad y derechos, tenemos hoy un
importante éxito que celebrar:
La cámara legislativa del Distrito Federal de México ha aprobado una reforma legal que suprime la discriminación jurídica de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales a la hora de acceder a la protección jurídica de sus familias, permitiéndoles por fin, contraer matrimonio, en condiciones de plena igualdad al de las personas heterosexuales.
Una excelente noticia, que nos llega escasos días después de conocerse la aprobación de una reforma de similares características, en el Estado homólogo de su vecino del norte: en Washington DC, la capital federal de los Estados Unidos de América. Un excelente doblete, en menos de siete días.
Excelente, porque el respeto al derecho de las minorías, es la mejor salvaguarda para las libertades civiles del conjunto de la sociedad.
En el corazón de la meseta se yergue
una vasta ciudad de un oscuro y ruidoso gris. Como toda urbe, ésta está llena
de prisas intrascendentes, de sueños olvidados y pesadillas al
desperece.
M’asabento —atònit—, de que el Govern
d’Espanya trobaria
No deja de ser curioso
que, en un país donde la expresión “Fiesta Nacional” lo mismo significa el Doce
de Octubre, que una vil matanza de toros, no se oigan más voces críticas, que
se atrevan a decir: “¡Alto! Esto no está bien. España es otra cosa. ¡Bajad las
armas! ¡Viva la democracia!”, y pongamos proa hacia la Utopía, empezando con un
adiós a las armas.
Imaginemos una rueda de
prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano,
palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un
clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.
Quieren querellarse contra los
portadores de las armas que aparecían en la FOTOGRAFÍA FALSA que acompañaba a
una 'noticia' en el periódico
En defensa de Unidad Cívica por
la República, frente a la campaña de difamación orquestada por la derecha, en
contra de los manifestantes que protestaron ante los neoliberales
ultraconservadores Granados y Güemes, durante una de las inauguraciones
institucionales que coinciden con la campaña electoral.
Algunos periódicos publican hoy una
carta de felicitación enviada por el presidente del gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, al hijo mayor del cómplice y sucesor de Franco: Felipe
Borbón, un militar igual que al igual que su padre, pretende acceder a la
Jefatura del Estado sin concurrir a elecciones.



