Ciudadana,
ciudadano,
En primer lugar: muchas gracias por tu participación en las movilizaciones de estos días, reabrir el debate y salir a la calle está bien, pero no olvides que la aspiración republicana no puede limitarse sólo a las efemérides del pasado.
Recordar es necesario, imprescindible, pero no podemos descuidar la responsabilidad de seguir trabajando para lograr hitos democráticos que algún día merezca la pena celebrar. Porque reducir el republicanismo a la nostalgia, sería tanto como resignarnos ante el triunfo de la arbitrariedad.
Hablar de República es hablar de democracia. Tenlo claro. Si no concibes la posibilidad de ver a una o un presidente de la República de un partido político que no sea el tuyo, vete a casa —o mejor a una biblioteca—, pero déjanos trabajar en paz, porque República es democracia y ésta se basa en el pluralismo ideológico.
Por otra parte, hablar de la República Española es hablar de la democracia en España. Si sólo concibes la democracia como un instrumento puntual, dentro de un plan mayor, orientado a atentar contra la integridad del país, no cuentes conmigo. Y si lo piensas bien: no cuentes con la ciudadanía española para acabar con España.
Quienes dedicamos buena
parte de nuestra actividad política a defender el principio de que todas las
personas nacen libres e iguales, en dignidad y derechos, tenemos hoy un
importante éxito que celebrar:
En el corazón de la meseta se yergue
una vasta ciudad de un oscuro y ruidoso gris. Como toda urbe, ésta está llena
de prisas intrascendentes, de sueños olvidados y pesadillas al
desperece.
M’asabento —atònit—, de que el Govern
d’Espanya trobaria
No deja de ser curioso
que, en un país donde la expresión “Fiesta Nacional” lo mismo significa el Doce
de Octubre, que una vil matanza de toros, no se oigan más voces críticas, que
se atrevan a decir: “¡Alto! Esto no está bien. España es otra cosa. ¡Bajad las
armas! ¡Viva la democracia!”, y pongamos proa hacia la Utopía, empezando con un
adiós a las armas.
Imaginemos una rueda de
prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano,
palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un
clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.
Quieren querellarse contra los
portadores de las armas que aparecían en la FOTOGRAFÍA FALSA que acompañaba a
una 'noticia' en el periódico
En defensa de Unidad Cívica por
la República, frente a la campaña de difamación orquestada por la derecha, en
contra de los manifestantes que protestaron ante los neoliberales
ultraconservadores Granados y Güemes, durante una de las inauguraciones
institucionales que coinciden con la campaña electoral.