Me entero hoy –atónito–, de que el Gobierno
de España vería “razonable excluir a las personas con VIH de las
pruebas de acceso a la policía”. Lo primero que hago es contrastar la
información y buscar alguna prueba sobre tan increíble afirmación, y eso, aún a
pesar de que la noticia proviene de Dos Manzanas, que hasta la fecha, jamás ha
incurrido en falsedad ni amarillismo sensacionalista.
Mas he aquí que, con vistas al proceso de selección que el Ministerio del Interior se dispone a llevar a cabo para cubrir cerca de 2.000 vacantes en el Cuerpo Nacional de Policía, el Gobierno de España sostiene en su respuesta a una pregunta realizada por el diputado Gaspar Llamazares que, en efecto, verá “razonable” excluir de entre las más de 60.000 personas que se han presentado, a aquellas que sean portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana.
“Las circunstancias de contacto con los ciudadanos llevan a la conclusión de que un funcionario policial con VIH+ se encontraría, dada su deficiencia inmunológica, con un riesgo mucho mayor de contraer infecciones por su actividad laboral, siendo a la vez una posible fuente de contagio” proseguiría la respuesta. “Por todo ello parece razonable que deba mantenerse la causa de exclusión para acceso al Cuerpo Nacional de Policía de los aspirantes VIH+, recogida en el punto 4.3.7. del Anexo III de la Orden Ministerial de 5 de mayo de 2009″.
Me sorprende y me entristece, porque en pleno 2009, empieza a ser difícil encontrar países desarrollados, dotados de un Estado de Derecho, con garantías, democracia y un mínimo respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que mantengan políticas discriminatorias respecto al estado de salud de quienes componen su propia ciudadanía.
No deja de ser curioso
que, en un país donde la expresión “Fiesta Nacional” lo mismo significa el Doce
de Octubre, que una vil matanza de toros, no se oigan más voces críticas, que
se atrevan a decir: “¡Alto! Esto no está bien. España es otra cosa. ¡Bajad las
armas! ¡Viva la democracia!”, y pongamos proa hacia la Utopía, empezando con un
adiós a las armas.
Imaginemos una rueda de
prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano,
palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un
clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.
Quieren querellarse contra los
portadores de las armas que aparecían en la FOTOGRAFÍA FALSA que acompañaba a
una 'noticia' en el periódico 