El Madrid que no quiero
Por Jaume d'Urgell el viernes 4 Febrero 2011, 11:50 - Artículos de opinión - Enlace permanente
Doy por
hecho que muchas de las respuestas a este artículo harán alusión a “la
necesidad de plantear las ideas en positivo”; no faltará quien afirme que
“apelar al miedo” abunda en la demagogia; aludirán al dudoso gusto estético de
la redacción; y por supuesto, siempre habrá quien se deslice por el Ad
Hominem... sea como fuere, había algunas consideraciones, que no podía retener
por más tiempo:
No quiero un Madrid gobernado por alguien cuyas primeras dos prioridades no sean: acabar con el desempleo y reducir el coste de acceso a la vivienda; no quiero un Madrid gobernado por el descrédito, la intriga, la irresponsabilidad, la desmesura y la desfachatez; no quiero un Madrid donde el dinero público sirva para subvencionar escuelas en las que se segregue al alumnado en función de su sexo; no quiero un Madrid que no sabe qué hacer con el presupuesto que el Gobierno de España le transfiere para las políticas de creación de empleo; no quiero un Madrid con falta de oferta de plazas en los albergues, camas, duchas, comedores y refugios para las personas más necesitadas; no quiero un Madrid mal repartido, donde el barrio en el que nazcas, predestine los objetivos máximos que cada persona pueda alcanzar.
No quiero un Madrid desprovisto de instituciones públicas para la defensa de los intereses de la Mujer; no quiero un Madrid sin bicicletas; no quiero un Madrid desmemoriado, cuyas calles y plazas ofendan a la ciudadanía, delinquiendo, ocultando o manipulando su propia Historia; no quiero un Madrid que ignore las políticas de igualdad de dignidad, derechos y oportunidades en la diversidad funcional, afectivo-sexual y de género; no quiero un Madrid peligroso, que no sepa gestionar adecuadamente la seguridad ciudadana; no quiero un Madrid que falsee la fecha de inscripción de pacientes, a fin de ocultar fraudulentamente que las listas de espera para las operaciones en la sanidad pública, en realidad, superan con creces el tiempo máximo comprometido durante la última campaña electoral; no quiero un Madrid donde se malverse el suelo público para regalarlo a asociaciones privadas que conculcan nuestros valores constitucionales; no quiero un Madrid hostil hacia las personas mayores; no quiero un Madrid que concentre el mayor número de escándalos de corrupción de la historia de España; no quiero un Madrid que se atribuya competencias que no le corresponden en materia de seguridad, para utilizarlas en pueriles tramas de espionaje político; no quiero un Madrid que autorice la concesión de licencias de radio y televisión en base a criterios inconfesables, dogmáticos y sectarios; no quiero un Madrid confesional.
No quiero un Madrid sin sus Orgullos, que a todas y todos pertenecen; no quiero un Madrid endeudado hasta las cejas… por culpa de proyectos concebidos para mejorar la autoestima de algunos mandatarios; no quiero un Madrid con las Universidades públicas asfixiadas adrede, encorsetadas en unos presupuestos destinados a potenciar las de titularidad privada y confesional; no quiero un Madrid inaccesible, plagado de barreras arquitectónicas; no quiero un Madrid sin el IMADE; no quiero un Madrid lleno de socavones, donde las calles se abran cada dos años, pudiendo hacerse con más y mejor organización; no quiero un Madrid de gestos y obras faraónicas; no quiero un Madrid contaminado, triste, feo y nocivo; no quiero un Madrid que no invierta en Investigación y Desarrollo; no quiero un Madrid con bomberos mal pagados; no quiero un Madrid sin Consejo de la Juventud; no quiero un Madrid enfrentado a las demás Comunidades Autónomas; no quiero un Madrid que atente contra la legislación española, ignorando, desnaturalizando o negándose a cumplir la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria de Embarazo, la Ley de Dependencia, las Órdenes Ministeriales de lucha contra el tabaquismo, o la asignatura de Educación para la Ciudadanía, entre otras; no quiero un Madrid que anteponga la animadversión política a la necesidad de hacer campañas de prevención destinadas a combatir el SIDA; no quiero un Madrid excluyente, elitista, fanático y sin verdadera igualdad de oportunidades; no quiero un Madrid alejado de la Cultura, ni una Cultura alejada de Madrid.
No quiero un Madrid gobernado con el apoyo de la voluntad de tránsfugas, sobornados con dinero público, a través del pago de comisiones ilegales por la concesión de obras, recalificaciones y contratos públicos a empresas implicadas en tramas de corrupción política; no quiero un Madrid instalado en la difamación y el exabrupto; no quiero un Madrid perjudicado por la obsesión por alcanzar la Presidencia del Gobierno de España; no quiero un Madrid en permanente ataque y desprestigio de la función pública, de los sindicatos de clase y de los escasos medios de comunicación que se resisten a la acción de los grupos de comunicación que apoyan al partido conservador; no quiero un Madrid donde el acceso a una guardería pública se considere un privilegio.
Quiero otro Madrid… con otro color.
Quiero un Madrid mestizo, diverso, abierto, humilde, participativo, tolerante y multicultural. Quiero un Madrid con Tomás y con Jaime, con Carmen, con Livia, con Carla, con Alberto, con todas y todos, sin excepción. Quiero un Madrid distinto, un Madrid del que Tierno pudiera sentirse orgulloso y tú... totalmente satisfecha.
En nuestra mano está hacer que sea posible.
¡Salud y futuro!

Jaume d'Urgell
jaume@durgell.com
http://jau.me

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