No quiero un Madrid sin sus Orgullos, que a todas y todos pertenecen; no quiero un Madrid endeudado hasta las cejas… por culpa de proyectos concebidos para mejorar la autoestima de algunos mandatarios; no quiero un Madrid con las Universidades públicas asfixiadas adrede, encorsetadas en unos presupuestos destinados a potenciar las de titularidad privada y confesional; no quiero un Madrid inaccesible, plagado de barreras arquitectónicas; no quiero un Madrid sin el IMADE; no quiero un Madrid lleno de socavones, donde las calles se abran cada dos años, pudiendo hacerse con más y mejor organización; no quiero un Madrid de gestos y obras faraónicas; no quiero un Madrid contaminado, triste, feo y nocivo; no quiero un Madrid que no invierta en Investigación y Desarrollo; no quiero un Madrid con bomberos mal pagados; no quiero un Madrid sin Consejo de la Juventud; no quiero un Madrid enfrentado a las demás Comunidades Autónomas; no quiero un Madrid que atente contra la legislación española, ignorando, desnaturalizando o negándose a cumplir la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria de Embarazo, la Ley de Dependencia, las Órdenes Ministeriales de lucha contra el tabaquismo, o la asignatura de Educación para la Ciudadanía, entre otras; no quiero un Madrid que anteponga la animadversión política a la necesidad de hacer campañas de prevención destinadas a combatir el SIDA; no quiero un Madrid excluyente, elitista, fanático y sin verdadera igualdad de oportunidades; no quiero un Madrid alejado de la Cultura, ni una Cultura alejada de Madrid.

No quiero un Madrid gobernado con el apoyo de la voluntad de tránsfugas, sobornados con dinero público, a través del pago de comisiones ilegales por la concesión de obras, recalificaciones y contratos públicos a empresas implicadas en tramas de corrupción política; no quiero un Madrid instalado en la difamación y el exabrupto; no quiero un Madrid perjudicado por la obsesión por alcanzar la Presidencia del Gobierno de España; no quiero un Madrid en permanente ataque y desprestigio de la función pública, de los sindicatos de clase y de los escasos medios de comunicación que se resisten a la acción de los grupos de comunicación que apoyan al partido conservador; no quiero un Madrid donde el acceso a una guardería pública se considere un privilegio.

Quiero otro Madrid… con otro color.

Quiero un Madrid mestizo, diverso, abierto, humilde, participativo, tolerante y multicultural. Quiero un Madrid con Tomás y con Jaime, con Carmen, con Livia, con Carla, con Alberto, con todas y todos, sin excepción. Quiero un Madrid distinto, un Madrid del que Tierno pudiera sentirse orgulloso y tú... totalmente satisfecha.

En nuestra mano está hacer que sea posible.

¡Salud y futuro!


Jaume d'Urgell
jaume@durgell.com
http://jau.me