Ciudadanía y discapacidad
Por Jaume d'Urgell el lunes 22 Marzo 2010, 18:38 - Discursos y conferencias - Enlace permanente
Texto
de la conferencia pronunciada en el Centro de Creación Contemporánea “Espacio
Tangente”, de la ciudad de Burgos, el día 20 de marzo de 2010, en el transcurso
de un acto público organizado por la Asociación Claudio de Burgos, en el que
también intervino Víctor Villar.
Buenas tardes,
En primer lugar, me gustaría agradecer a la Asociación Claudio de Burgos, dedicada a trabajar para, por y con las personas con Parálisis Celebral con secuelas físicas, la oportunidad que me brinda al permitirme compartir hoy estos momentos de reflexión y debate con todas y todos los burgaleses que, a pesar del frío, os habéis acercado al salón de actos del Centro de Creación Contemporánea “Espacio Tangente”.
Saludar también a quienes nos ven a través de los diferentes medios y tecnologías de información y comunicaciones.
Asimismo, me gustaría dar también las gracias a quienes han hecho posible este evento: Mar Molpeceres y Víctor Villar, por cómo son y por todo lo que hacen. Verdaderos embajadores de un Burgos inesperado: de corazón castellano y mentalidad universal.
Gracias por participar en un acto de civismo militante. Militante, porque, sea cual sea vuestra opción a la hora de conducir la sensibilidad ideológica, más allá de los programas y las acciones de gobierno de los diferentes partidos políticos: acercarnos, conocer, analizar, debatir y reflexionar sobre la situación presente de la discapacidad, es, en sí mismo, un paso firme en el buen sentido; un paso hacia una sociedad más justa y ecuánime; hacia una sociedad más decente.
Y bien, puesto que por algún punto debía empezar a abordar la cuestión, decidí hacerlo no por el principio, sino por los Principios, aunque sólo sea para refrescar la memoria colectiva, porque, aunque parezca trivial, lo cierto es que algo tan cotidiano como el convivir y respetarnos, no está en absoluto alejado de la letra y el espíritu de los grandes textos:
Todos los seres humanos nacemos libres y diversos en identidad y circunstancias, pero iguales en dignidad y derechos, y, dotados como estamos de razón y conciencia, debemos coexistir y comportarnos fraternalmente, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Y todo eso, lejos de ser una mera declaración formal, lejos de ser un mantra o la expresión utópica de un puñado de adolescentes, ingenuos e idealistas; lejos de ser una vacía declaración-fetiche, para memorizar sin comprender... la simple afirmación de que nadie es más que nadie, constituye en realidad, el mejor punto de partida para comprender las circunstancias de algunas y algunos de nosotros, a quienes llevamos largos milenios empeñados en ignorar y excluir por comodidad, por costumbre, porque no son como nosotros, por ignorancia, por desdén, por suprestición, porque “eso a mi no me pasará”, porque “tenemos asuntos más importantes que atender”, porque “no hay presupuesto”, porque “es imposible”, porque “no pueden”...
En definitiva, porque llevamos demasiado tiempo creando una sociedad “sólo para algunos”, preferentemente: una sociedad para hombres caucásicos, de mediana edad, católicos, nacidos aquí, de “buena posición”, “gente de orden”, “normales” y con una familia “normal”.
A todo eso, cabe preguntar, qué significa “ser normal” y cuántos lo son.
El caso es que quizá no seamos normales, quizá nadie consiga serlo del todo, pero en cualquier caso, lo cierto es que todos tenemos derecho a tener derechos. Tenemos derechos, reconocidos o no, respetados o no, pero en cualquier caso: tenemos derechos y aquí estamos para reivindicarlos, para exigir lo nuestro, para todas y todos, contra nadie.
En el fondo, se trata de una idea sencilla, pero —literalmente— revolucionaria: la ciudadanía abarca a toda la Familia Humana. No hay una “sociedad sólo para algunos”, y por ello, a partir de aquí, debemos educar, legislar y actuar en consecuencia, tanto en la esfera pública como en lo particular: como parte de lo correcto, sin esperar mayor recompensa que la rotunda seguridad de formar parte de una Alianza de Civilizaciones que progresa en beneficio de todas y todos, sin excepción.
Vamos a ver, contextualicemos: no se trata de un mensaje de “paz y amor”, estilo “años 60”; no pretendemos adoctrinar o desadoctrinar en credo alguno; no somos una horda de come-flores que viven en comuna... sabemos muy bien en qué mundo habitamos, y por eso mismo, no estamos dispuestos a permanecer inmutables ante ningún tipo de discriminación, porque, el hecho es que —si lo pensamos bien—, cuando en algún lugar se comete un atropello a los derechos de una persona, de algún modo, se atropellan también nuestros derechos, porque la consolidación de la injusticia constituye una amenaza para nuestros propios derechos, por eso mismo, todas y todos tenemos la responsabilidad de contribuir a crear una sociedad plural e incluyente, integradora y respetuosa.
Cuando se vulneran los derechos de una persona, el desafío es contra los derechos de todas las personas; y ser directa y personalmente la víctima, no es tanto una cuestión de buena o mala suerte, como una simple cuestión de tiempo.
Dicho esto, sería bueno, como parte del proceso de análisis, acercarnos —siquiera por unos minutos—, a la realidad cotidiana de las personas con discapacidad, tanto motriz o de comunicación, como sensorial o intelectual.
Sería bueno, y de hecho es un inexcusable ejercicio de empatía, conceder más importancia a las circunstancias que rodean la vida diaria de las personas con algún tipo de discapacidad.
Por cierto: tener una discapacidad no convierte a una persona en un discapacitado; del mismo modo que yo soy una persona con calcetines pero no me gustaría que nadie redujera toda mi existencia vital al mero hecho de etiquetarme como a una “persona encalcetinada”. Antes y por encima de cualquier otra circunstancia, yo no soy mis calcetines... del mismo modo que nadie es una discapacidad.
Decía que convendría que todo el mundo —y muy en especial quienes ostentan alguna responsabilidad pública o pretenden presentarse como una alternativa de gobierno a considerar—, convendría que se acercaran a conocer el día a día de las personas con algún tipo de discapacidad.
Convendría que conocieran sobre el terreno, los problemas derivados de la pervivencia de barreras arquitectónicas, todavía en pleno año 2010; que conocieran los efectos sobre algunas personas, de las carencias de nuestro sistema educativo y la dejadez de la información institucional; que conocieran en propia piel, la brusquedad con guante de seda y la indefensión sistémica ante la discriminación laboral de las personas con discapacidad, acrecentada por pretextos absurdos como la Crisis Económica, como si esta fuera una razón de más para prescindir de los colectivos “menos normales”; convendría que conocieran el grado de incumplimiento de la legislación sobre dependencia; el grado de incumplimiento de la legislación en materia de igualdad de oportunidades; el grado de incumplimiento de la legislación sobre acceso a la cultura; que sintieran el efecto de la inacción en materia penal —en concreto, la falta de interés por actuar de oficio que reiteradamente viene demostrando la Fiscalía—; que conociera el desamparo judicial en el que se encuentran muchas personas, que se supone que tienen la misma dignidad y los mismos derechos que cualquier otra persona.
Es cierto es que en poco tiempo hemos avanzado mucho, pero no deberíamos permitir que eso nos desmovilice, como un bálsamo de “ya hemos cumplido”, porque todavía queda mucho por hacer:
Queda mucho por hacer ante los casos en los que se superponen varios tipos de discriminación sobre la misma persona con discapacidad. No lo olvidemos: en Matemáticas quizá sea de otro modo, pero en este caso, menos por menos, no es más, sino todo lo contrario. Así, cuando hablamos de Mujer y discapacidad; cuando hablamos de minorías por orientación sexual o identidad de género y además con discapacidad; cuando hablamos de migración y discapacidad; cuando hablamos de drogodependencia y discapacidad; de personas mayores y discapacidad, exclusión social y discapacidad... podemos ver hasta qué punto puede llegar a resultar inaccesible todo este tenderete consumista al que llenos de un orgullo equivocado, nos atrevemos a llamar “el Sistema”.
Sólo a través de la empatía y el conocimiento mutuo, seremos capaces de comprender con humildad y reconocer que en muchísimos casos, los efectos de los diversos tipos de discapacidad podrían casi desaparecer, si fuéramos capaces de adaptar la sociedad, para hacerla más incluyente y respetuosa con la diversidad de circunstancias presentes entre quienes la componen.
Queda mucho por hacer, para educar a la opinión pública en valores de respeto a la diversidad. Es preciso acometer campañas de comunicación institucional que sirvan para concienciar y sensibilizar a la ciudadanía en algo tan simple como la necesidad de respetarse a sí misma, sin exclusiones.
Queda mucho por hacer en materia de educación: es preciso incluir, revisar, ampliar y actualizar contenidos específicos en el currículo de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y además, introducir contenidos transversales en los planes de estudio de todos los cursos de la enseñanza: primaria, secundaria, superior y de postgrado.
Queda mucho por hacer en la supresión de todo tipo de barreras arquitectónicas, tanto a nivel urbano como en el medio rural, como mínimo, en el ámbito de las Administraciones Públicas.
Queda mucho por hacer para erradicar el lenguaje discriminatorio, para superar prejuicios y estereotipos insultantes y vejatorios, expresiones necesariamente injustas, que contribuyen a mantener vestigios de lo peor de los tiempos pasados.
La Edad Media quedó atrás, es preciso acabar con el fenómeno de la discriminación indiscriminada, y además, hacerlo desde una sinceridad que sólo puede proceder de la compensión razonada, sometida a crítica y dotada de argumentos contrastados en plena libertad.
No se trata de cambiar vejación por eufemismos, ni de implantar un lenguaje de lo políticamente correcto, edificado sobre la nada, en el que cuesta diferenciar entre falsa buena educación e hipocresía descarada... No. Lo que hace falta es aprender a respetar y reflejar ese respeto en el lenjuaje.
Por fortuna, cada día es más extraño leer o escuchar expresiones como: “sudaca”, “maricón”, “moro”, “invertido”, “señora de Pérez” ó “indiano”, y por desgracia, voces como: “minusválido”, “impedido”, “lisiado”, “tullido” o incluso “disminuído”, siguen muy presentes en la prensa impresa de tirada nacional, forman parte del texto de la legislación vigente y de hecho, por desgracia, siguen presentes en el vocabulario de personas que se reclaman instruidas.
Queda mucho por hacer en materia de políticas de igualación activa, entendida no como una “discriminación de nuevo cuño”, sino como la superación de una larga etapa de ignominia, en la que se pretendía sostener la falsa ilusión de que la sociedad no es como realmente es.
La Ley y el Estado deben garantizar la efectiva igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, para que puedan acceder a todos los niveles de la educación, para incorporarlas en la actividad laboral, en la Administración Pública y en los órganos de dirección de todo tipo de organizaciones democráticas, empezando por los partidos políticos, la Judicatura, las Cámaras Legislativas y el propio Gabinete de Gobierno.
Queda mucho, muchísimo por hacer, en materia de visibilidad. Esconder es, probablemente, la forma más cruel, cobarde y antidemocrática de perpetuar una situación injusta. Dicen que aquello de lo que no se informa, es como si jamás hubiera tenido lugar... ocultar abunda en la ignorancia, y esta conduce a la barbarie, al imperio de lo arbitrario.
Es importante que empecemos a ver a algunas de las capacitadísimas personas con discapacidad (que no solo las hay, sino que no hace falta ir muy lejos para encontrarlas), es importante que las empecemos a ver ocupando puestos de relevancia efectiva y proyección pública. Como hacer es la mejor forma de decir, ese será el modo más coherente de hacer llegar un mensaje muy claro a la población: no solo nadie es más que nadie, además, ninguna persona vale menos que otra. Porque las palabras están muy bien, pero la voluntad política se expresa en listas y presupuesto.
Porque una sociedad que no nos incluya a todas y todos, no es digna de ser llamada sociedad. Por eso, y porque cada persona constituye una minoría individual, llegamos a la conclusión de que el respeto a las minorías es la mejor garantía para los derechos del conjunto de la sociedad.
Queda mucho por hacer, pero con vuestra ayuda, sin duda, lo haremos.
Muchas gracias.

Jaume d'Urgell
jaume@durgell.com
http://jau.me
Transcripción del discurso de Víctor Villar Epifanio,
jornadas de Ciudadanía y Discapacidad, 20 de marzo de 2010:
Buenas tardes a todas y todos:
En primer lugar, quiero agradecer al Centro de Creación Contemporánea Espacio Tangente, el esfuerzo realizado para que esta charla se haga realidad. Y también a los y las artistas que han cedido sus obras para la exposición que veis aquí mismo y que podréis disfrutar después de esta charla.
También, pido disculpas por adelantado si la exposición es demasiado lenta, los intervalos en la misma se deben a la necesidad de copiar y pegar cada parte del texto en el programa de voz.
Antes de nada, al hilo de lo que decía Jaume, (por cierto, te pido perdón, el programa lee las cosas según se escriben, dalo por bien pronunciado); al hilo de lo que decías, digo, quiero diferenciar entre Discapacidad y Minusvalía. Bien, para resumirlo, yo tengo, repito tengo, una Discapacidad: circunstancia física y objetiva; la sociedad me hace sentir una Minusvalía: concepto social que habla de la percepción que se tiene de mí persona, de acuerdo a una valoración subjetiva. Y ya si entramos en un nivel superior de teoría de la Discapacidad, nos vamos al concepto de Diversidad Funcional, recientemente acuñado por la O.N.U. La Diversidad Funcional, implicaría, en un lenguaje sencillo, que yo sirvo para unas cosas y vosotros y vosotras para otras. Pero, a mi me vale con que la gente en general se quede con los conceptos de Discapacidad y Minusvalía claros.
Ala, ya nos podemos ir… ¡Que no!, ¡que es broma! Ahora básicamente, paso a desarrollar y concretar lo que acaba de enunciar Jaume. Siento que alguien se tenga que tragar otra vez la primera parte, pero lo de después es nuevo, lo prometo.
Con todo el dolor de mi corazón, debo decir que la imagen de la discapacidad ha sido siempre negativa, cambiando a lo largo de la historia, según el modelo de trabajo en la Discapacidad y el régimen político imperantes en cada momento histórico. Para no repetirme como el ajo, paso a narrar como sería el modelo que propongo yo.
Yo propondría una tercera vía, la cual apostase por una vida independiente, pero sin desatender las necesidades de las Discapacidades más severas: el modelo de trabajo reivindicativo y de acción comunitaria. En este modelo, aunque con nueva terminología, parto de la base de que sus principios ya existen entre las personas con Discapacidades, aquí solamente doy coherencia lineal y estructuro algo que he hablado durante años con otras personas con Discapacidades.
Las bases principales de esta teoría serían estas:
1ª.- Apuesta por un asociacionismo más reivindicativo y menos asistencial:
No debe ser función de las asociaciones servir de <<colchón social >> de una comunidad, sino que debe ser la propia comunidad y sus instituciones las que se hagan cargo de un colectivo. La función de las asociaciones debería ser de presión social a las Administraciones y no de sustitución de las mismas.
2ª.- Apuesta por un asociacionismo más ágil, cercano y menos burocratizado:
No se trata de crear estructuras
pseudoadministrativas, dependientes de subvenciones, lentas y alejadas del colectivo, sino dar más capacidad de actuación a asociaciones con un campo territorial más cercano y que estén lo menos burocratizadas posible.
3ª.- Función de vigilancia contínua del asociacionismo sobre las actuaciones de las distintas Administraciones públicas:
Las Asociaciones en este aspecto pasarían a ser verdaderos agentes sociales a la altura de Sindicatos y Partidos Políticos de consulta y negociación con las Administraciones públicas en sus actuaciones.
4ª.- Apuesta por que las Administraciones asuman sus funciones y presten servicios normalizados a toda su ciudadanía:
Los servicios específicos (residencias, centros de día, centros especiales de empleo, etc, etc…) son necesarios y se deben prestar siempre por parte de las Administraciones. Sin embargo, estas deberán tener como principio básico el de normalización, siendo esos servicios básicos un tránsito a la vida normalizada, siempre que esto sea posible.
En definitiva. Se trata de garantizar una correcta atención social pública y asequible a las personas con gran afectación. Y por otra parte, se pretende que aquellas personas con Discapacidades que podamos participar en una sociedad abierta, podamos hacerlo con las mismas garantías que cualquier ciudadano o ciudadana.
No se trata de crear grandes infraestructuras privadas que se basen en la captación de usuarios para justificar su propia existencia, sino una atención responsable que no dependa de los parámetros de coste y beneficio. Tampoco se trata de que la Administración haga Acción Social en función de la demanda, sino bajo el concepto de diseño universal, concepto que, en mi opinión debe formar parte del concepto más amplio de democracia universal.
No se puede hablar de democracia universal, cuando una parte de la ciudadanía nos vemos privados y privadas de derechos tan fundamentales como el derecho a la libre circulación, derecho al trabajo, el derecho a la educación o el derecho a una vivienda digna, teniendo dificultades hasta para alquilar un piso teniéndonos que enfrentar a los prejuicios de aquellas personas que creen que (y cito textualmente): personas como esas deben estar en un sitio para ellas.
Este modelo, intenta desarrollar el axioma: No debe haber igualdad sin diferencia, ni diferencia sin igualdad.
Si nos fijamos, este modelo coincide, casi en todo, con los Principios de Aplicación del artículo 3 de la Ley 39/2006, 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, (conocida popularmente como Ley de Dependencia). Esto es así, ya que tan imprudencia sería no contemplar la autonomía personal, como, bajo el pretexto de salvaguardar dicho derecho desatendiéramos a las personas más afectadas.
Por otra parte, aunque la Ley proclama el carácter público de las prestaciones del Sistema de Atención a la Dependencia, vemos como entidades privadas se han lanzado a por ese yacimiento empresarial, teniendo incluso que ser rescatadas posteriormente por la Administración Pública.
Aprovecho este momento para decir que, desde la Asociación Claudio de Burgos, vamos a impulsar y canalizar la demanda de una residencia para personas con Discapacidad física. En toda Castilla y León hay muy pocas residencias de este tipo.
Coherentemente con lo anteriormente dicho, creemos que ese tipo de residencias son necesarias como puente para una vida completamente independiente. Esto es así debido a que es materialmente imposible que, en una economía de mercado, una persona con un gran grado de Discapacidad física pueda optar a un puesto de trabajo sin una gran preparación académica, para optar a un puesto donde se desarrolle un trabajo intelectual, lo cual necesita mucho tiempo. Hasta que lo anteriormente dicho sea posible, esta persona tiene derecho a hacer su vida como cualquier persona; ahí es donde entran este tipo de residencias, las Pensiones No Contributivas, las becas a universitarios y universitarias con Discapacidad, la Ayuda a domicilio y el dinero de el Sistema de Atención a la Dependencia.
Hago aquí un paréntesis para aclarar una cosa muy importante: El Sistema de Atención a la Dependencia, no es, repito, no es, un servicio más del Sistema de la Seguridad Social, sino un Sistema a parte. Eso quiere decir que no se pueden solapar unos servicios con otros, como está sucediendo en algunos Municipios y Comunidades Autónomas gobernadas por el P.P.
Por último, quiero destacar, que este colectivo, aunque he dicho que es muy parado, tiene más razones para que su problemática sea una materia política. Eso es así, ya que no solamente plantea una cuestión de derechos civiles, sino también de derechos sociales, como hemos visto antes, lo que implica medidas de política presupuestaria, impositiva, etc, etc... Se trata de decidir cuanto y en que se gasta, dependiendo de la filosofía que se aplique. Esto último, en otros colectivos, no entra tanto en juego.
Por ese motivo, creo que las organizaciones de nuestro colectivo no tienen porque ocultar sus preferencias ideológicas, ya que según que visión de los derechos civiles y sociales tengan, tendrán simpatía por una tendencia ideológica u otra. Aunque, en algunos casos, también influyen las creencias religiosas, llegando incluso a depender orgánicamente de la Iglesia católica.
En otros colectivos sociales, (que me corrija Jaume si me equivoco), esa diferencia ideológica no se oculta, llegando a haber organizaciones propias de los partidos, como en el caso del colectivo L.G.T.B.
La política asociativa también es política, e incluso negar eso, en mi opinión, ya es una filosofía en sí misma, ya que, normalmente en ese caso se tiende a la privatización de servicios. El argumento de las asociaciones que defienden esta postura, vienen a resumirse en: no morder la mano que te da de comer. Bien, demos la vuelta a ese argumento, presionemos a las instituciones y organizaciones que tienen dinero y poder para cambiar las cosas, como cualquier Lobby, ¿no os parce?
Bueno, espero no haberos aburrido mucho y que haya podido transmitiros al menos un par de ideas claras con las neuronas que me quedan.
Ahora viene lo interesante, el debate. Muchas Gracias.

Comentarios
"A todo eso, cabe preguntar, qué significa “ser normal” y cuántos lo son.
El caso es que quizá no seamos normales, quizá nadie consiga serlo del todo, pero en cualquier caso, lo cierto es que todos tenemos derecho a tener derechos."
Son reflexiones muy elocuentes, me resulta dificil enumerar cuantos delitos y crímenes de Lesa Humanidad se cometieron en nombre de la "normalidad", cuanta exclusión y negación de lo humano existe en nombre de ella, en pocas palabras diría cuanta ideologización fascista suele acompañar la invocación de la "normalidad".
Muy acertadas reflexiones repito.
Mis respetos
Carlos Braverman
Los padres somos los primeros que hemos de darnos cuenta que nuestros hijos tienen derechos. Me gustaría que leyerais esto
¿Porque no me dejas madre
vivir mi enamoramiento?
Por que dudar de que yo
pueda tener sentimientos.
¿Acaso no como y bebo?
¿Tu no me ves trabajar?
¿No confían en mí los jefes,
tanto como en los demás?
Sabes como yo te quiero,
y como quiero a mi padre,
y que dejaré a mi novia
solo por que no te enfades.
Pero quiero que compradas
que yo puedo enamorarme,
y respetar a mi novia
más de lo que lo hizo nadie.
y que tenemos derecho
a cogernos de la mano,
a mirarnos a los ojos, y
a decirnos " cuanto te amo"
Mas las mentes pervertidas
de los llamados "normales"
solo piensan que hay peligro
ellos no saben lo que hacen.
Por eso te digo madre
Que no debes preocuparte
Seguiré siendo el pequeño,
Que todos podéis cuidarme.
Pero la felicidad
no es tener jaula de oro.
es vivir en libertad
asumiendo cualquier riesgo
de dolor y soledad
Cuan profundo claro y conciso a sido la lectura. Soy tambien del grupo de esas personas "raras" . Padre, divorciadp con una orfandad absoluta. Luchando dia a dia por intentar desquitarme de este ,peso, que la sociedad como una losa encriptada por no ver "tras-palabras" con nombres de lo mas variado. Tal y como lo habeis descrito. Tengo 47 tacos, aun puedo decir que me siento joven y veo con tristeza, por tercera vez en mi vida la situacion economica del pais que vivimos. Y sinceramente lucho por que mis hijas, mi vida, no pasen por esto. Deseo emigrar con ellas con el apoyp de su madre para una formacion correcta, trilingue y completa y encima con apoyos de ese pais completos para este fin. Pero claro, yo tengo el handicap, como lo denominan los franceses, suena mas "suave". Bueno y cuando intento ver que derechos tengo? Derechos? Ya os lo podeis imaginar no? No penseis que mi status es fuera de lo normal, No! Soy uno mas. Soy inquieto dentro de mi desde, que me parieron y ni colchones ni comederos de vegetal. Pense que estaba solo asta que rebuscando me encuentro con este ""pedazo de papel de arroz""!! Que he leido hasta el reverso. Pues veo que mi desespero no es en vano!! Ya habia pensado hasta solicitar la jubilacion antipada pero la Universalidad del "Ente" es tan inmensa. Convirtiendo cualquier opcion en un art-)xxx"l286 del año tal (ccccc) Dandote de morros con otro Toledazo. Pese a todo veo que aun queda un atisbo en esta brecha ,a veces de olvido,otras de ....Que sin pensarlo mas me he puesto a escribiros y formar un "x" por estos , Nuestros Derechos. Apoyo firmemente lo dicho y desde aqui y con prontitud espero que conteneis conmigo, pues soy persona, vivo,pienso y existo!! Un saludo a todos!!
Cuan profundo claro y conciso a sido la lectura. Soy tambien del grupo de esas personas "raras" . Padre, divorciadp con una orfandad absoluta. Luchando dia a dia por intentar desquitarme de este ,peso, que la sociedad como una losa encriptada por no ver "tras-palabras" con nombres de lo mas variado. Tal y como lo habeis descrito. Tengo 47 tacos, aun puedo decir que me siento joven y veo con tristeza, por tercera vez en mi vida la situacion economica del pais que vivimos. Y sinceramente lucho por que mis hijas, mi vida, no pasen por esto. Deseo emigrar con ellas con el apoyp de su madre para una formacion correcta, trilingue y completa y encima con apoyos de ese pais completos para este fin. Pero claro, yo tengo el handicap, como lo denominan los franceses, suena mas "suave". Bueno y cuando intento ver que derechos tengo? Derechos? Ya os lo podeis imaginar no? No penseis que mi status es fuera de lo normal, No! Soy uno mas. Soy inquieto dentro de mi desde, que me parieron y ni colchones ni comederos de vegetal. Pense que estaba solo asta que rebuscando me encuentro con este ""pedazo de papel de arroz""!! Que he leido hasta el reverso. Pues veo que mi desespero no es en vano!! Ya habia pensado hasta solicitar la jubilacion antipada pero la Universalidad del "Ente" es tan inmensa. Convirtiendo cualquier opcion en un art-)xxx"l286 del año tal (ccccc) Dandote de morros con otro Toledazo. Pese a todo veo que aun queda un atisbo en esta brecha ,a veces de olvido,otras de ....Que sin pensarlo mas me he puesto a escribiros y formar un "x" por estos , Nuestros Derechos. Apoyo firmemente lo dicho y desde aqui y con prontitud espero que conteneis conmigo, pues soy persona, vivo,pienso y existo!! Un saludo a todos!!