Nóos queremos
Por Jaume d'Urgell el sábado 17 Diciembre 2011, 21:33 - Ensayo político - Enlace permanente

La
monarquía es un vestigio teocrático feudal, opuesto a la ética pública y
contrario a la democracia; es una violación de los Derechos Humanos que
conculca el principio de igualdad ante la Ley y el necesario carácter electo de
todos los cargos públicos.
La imagen de un monarca inaugurando una sesión del poder Legislativo, presidiendo una reunión del poder Ejecutivo o abriendo el curso anual del poder Judicial; sus constantes e ilegítimas injerencias en la política exterior del Estado; la presencia de su firma en las Leyes; las tomas de posesión ante su persona; el hecho de que mantenga el mando supremo de las Fuerzas Armadas; o el bloqueo de vías públicas para la celebración de eventos familiares, constituyen irregularidades antidemocráticas que —en pleno 2011—, socavan la imagen de un Estado constitucional, democrático y de derecho.
La monarquía es: usurpación, malversación y delito electoral continuado. Admitir la existencia de que algunas personas puedan ser “Nobles”, supone conceder carácter oficial a una falsedad extemporánea, concebida para convertir a la ciudadanía en vasallaje. El monarca es un militar no-electo, penalmente irresponsable, fiscalmente opaco, vitalicio, inamovible y hereditario.
Los privilegios y prebendas vinculadas a la monarquía propician la existencia de entramados presuntamente ilícitos como los que rodean al “Instituto Nóos”, que se encontrarían en el origen del inexplicable incremento patrimonial de la familia del ciudadano Juan Carlos Borbón, así como de la diversificación de sus inversiones en bancos e instrumentos financieros que operan en el exterior.
¡Pobre del país que se mantenga unido por una sola persona! No es verdad que España mantenga unida por un italiano criado en portugal, casado con una griega que vive en Inglaterra y cuyos yernos residen en Estados Unidos en mitad de una fabulosa vida de lujos que pagamos con el dinero público que tanto necesitamos en nuestras escuelas y hospitales.
Se puede decir de muchas formas, pero lo cierto es que —por desgracia—, la Ley 62/1969 de la dictadura franquista se cumplió en todos sus puntos.
Necesitamos un país serio, democrático y actual. ¡Exigimos una República!

Jaume d'Urgell
ciudadano
