Un mar de sueños
Por Jaume d'Urgell el miércoles 11 Noviembre 2009, 01:44 - Poesía - Enlace permanente
A veces, cuando no estás,
observo esa ventana
de añil —ya blanco—,
en la que guardas el mar.
Y hago como que olvido,
como que no existes…
que no sé quien eres,
ni conozco tus manos.
Y en verdad no sé quien
eres,
no sé, ni si no eres,
ni donde estás… si estás.
Porque no sé nada de ti.
Entonces, lloro a
escondidas,
porque los días pasan,
porque el tiempo se va,
y porque me duele la vida.
Porque a veces, cuando no
estás,
oigo cristales que se rompen
y me hieren entre las sombras,
a resguardo de la vergüenza.
Entonces, la ventana te
añora,
y mis lágrimas se mezclan
con las del mar…
el mar, que tú mirabas.
Porque sucede que a veces,
a veces, vivir me cuesta tanto,
que noto que tu ventana me mira,
y sonríe confiada, y me canta:
“…Ya sé que estoy
piantao,
piantao, piantao;
yo miro a Buenos aires,
el nido de un gorrión…”.
Entonces, me acobardo,
dejo de llorar,
me oculto de mi alma,
y aún pienso que… pero no.
Entonces, regreso al
trabajo,
frente al mar —pero sin él—,
junto a la vieja ventana,
esperando la nada, sentado.
Será que lloro para nadie,
será que no sé llorar,
que la razón no me encuentra
y el mar… ¡ah! el mar.
Mas, me queda tu recuerdo…
y aquel añil —ya blanco—
de tu vieja ventana.
¡Casandra de madera!
Me quedan las gaviotas
—supongo—, y la brea…
y me queda la silla,
y las paredes oscuras.
Y me quedo
yo, sin ti;
triste, junto al mar triste,
porque el mar te echa de menos,
como sólo el mar puede sentir.

Jaume d'Urgell
jaume@durgell.com
http://jau.me (bitácora)
http://durgell.com (sitio personal)
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(Dedicado a las familias de todas las personas que en algún momento de
sus vidas han tomado la decisión de desplazarse a lugares remotos a fin de
trabajar o huir de la guerra)

Comentarios
Gracias. Por escribirlo. Por compartirlo.
Vuelvo a leerlo, después de casi un año (eso parece) que lo hiciera por primera vez.
Y me sigue gustando tanto -o más- que entonces.
Tal vez debieras escribir más poesía. Un saludo.