
Atrás
quedaron largos años de lucha y trabajo en defensa de las libertades colectivas
e individuales, en reconocimiento de la diversidad de identidades en la
igualdad de dignidad, derechos, obligaciones y
oportunidades.
El compañero Alfredo Pérez Rubalcaba ha estado siempre ahí, encargándose (y bien) del desempeño de carteras como Educación y Ciencia (tan necesarias hoy, para recuperar el empleo y la economía), Defensa e Interior, siempre con un pie y medio en el Parlamento, siempre con la mirada tranquila y el corazón caliente, seguro pero no altivo, correcto y cercano.
Alfredo resume la confianza y experiencia necesarias para afrontar los tiempos difíciles que la coyuntura internacional requiere en este momento; aporta la sensatez e inteligencia que necesitamos para consolidar un buen número de logros para la Democracia alcanzados durante los gobiernos socialistas y que, hoy más que nunca, se encuentran amenazados por la visión retrógrada de una oposición que no ha sido contra el Gobierno de España, sino contra los intereses de España misma.
Alfredo tiene mi confianza y estoy seguro de que conciliará la de otros muchos millones de personas de toda condición, críticas pero esperanzadas.

