Disertación irónica a propósito el grotesco discurso medieval que cada día, a todas horas nos están lanzando desde los medios de desinformación en masa, propiedad del neoliberalismo ultraderechista y nacional-catolicismo pro americano.
Os voy a contar todas las cosas que me pasan: pasa, que esta mañana me he despertado, y me he dado cuenta de que los libaneses son responsables de provocar esta inseguridad que nos acongoja; sucede, que el amigo americano, en un gesto de altruismo que le honra, ha llegado a empeñar su hacienda y la vida misma en proporcionarnos libertad y democracia; ocurre que debemos combatir el terrorismo allí donde more; debemos librar a los indefensos pueblos del yugo de protervos dictadores como Castro, Chávez, Morales, Allende, Azaña —el golpista—. ¿Cómo no van a ser culpables los libaneses si ni siquiera intentan ocultar su simpatía por los palestinos… esos, que tienen gobernantes terroristas, algunos de los cuales hasta se encuentra en prisión?
Ocurre, que las elecciones están a la vuelta de la esquina, y hete aquí que cuatro descerebrados, actuando de modo individual —pero todos a la vez—, han osado irrumpir en las pistas del Prat —un aeródromo que administramos desde Arturo Soria, 109—, y molestar el inicio de las vacaciones de miles de compatriotas españoles. Después de todo un año trabajando honradamente para poder viajar en compañía de sus esposas e hijos. ¿Qué despropósito sindicalista salvaje es este? ¿Cómo lo permitimos? ¿Quieren más dinero y trabajar todavía menos de lo que trabajan?
