En
respuesta al libelo publicado por la cadena de emisoras propiedad
de la Conferencia Episcopal Española, un conocido
periódico monárquico y
conservador, una página web de extremistas
cleptocráticos y la bitácora electrónica de un grupo
fundamentalista católico, he de decir:
1. Es cierto que fui detenido, juzgado y condenado por la pacífica sustitución de una bandera de la monarquía por otra de la Segunda República, en un edificio público. Siendo ambas enseñas españolas, constitucionales y democráticas, es cierto que sólo una de ellas se encuentra en vigor, por lo que dicha acción, a criterio del Sr. Juez, constituye un ilícito penal calificado como de «Ultrajes a España» según la redacción del Artículo 543 del actual Código Penal.
2. En el momento de protagonizar este acto de desobediencia civil pacífica todavía no formaba parte de la ONG Paz Ahora, ni siquiera como socio, por lo que la ONG Paz Ahora no tiene relación alguna con esos hechos.
3. Es absolutamente falso que yo haya sido jamás detenido bajo una acusación de amenazas, como maliciosamente se refiere en el texto publicado en los medios conservadores antes citados. De hecho, mis únicos antecedentes penales —en 36 años de vida— son los derivados de la acción del cambio de banderas ya mencionada.
