La bitácora de Jaume

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viernes 13 Noviembre 2009

¿Qué cualidades debería tener quien ocupe la presidencia de la República Española?

Pienso que la persona que ocupe la Jefatura de Estado de nuestro país, debería contar con la voluntad del pueblo, expresada mediante elecciones auténticas y periódicas, dentro del marco de un régimen constitucional que ampare las libertades públicas, basado en la igualdad ante la ley; un Estado democrático y de Derecho, en el que todos los cargos públicos sean electos en un sistema de multi-partidismo libre.

La persona que ocupe la jefatura del Estado debería ser elegida o elegido por sufragio universal e igual y por voto secreto. Creo que debería tratarse de una persona honorable, sobre la que hubiera plena transparencia y libertad de prensa, debería ser revocable y estar sometida al imperio de la Ley, incluyendo la sujección a responsabilidad penal, con un escrupuloso respeto a los Derechos Humanos, un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes.

En cuanto a qué hacer con la familia Borbón, soy partidario de elevarles a la dignidad de ciudadanos de pleno derecho, y no eso que ahora mismo son. En serio: las y los republicanos trabajamos día a día para lograr que nadie sea menos que nadie, y eso implica que ningún ciudadano es más que los demás, por el mero hecho de su apellido. Borbón no es más que Ramírez, ni menos que López.

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miércoles 23 Abril 2008

La máquina perfecta

Imaginemos una rueda de prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano, palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.

Supongamos además, que dicho evento tiene lugar justo después de que el compareciente culmine con éxito un ejercicio militar en el que ponga a prueba una formidable arma de destrucción masiva e indiscriminada… por ejemplo: un cazabombardero de última generación.

Imaginemos, que nuestro personaje imaginario —todavía preso de la emoción tras comprobar personalmente la capacidad destructiva de su nuevo y carísimo jueguete—, declara ante los medios de comunicación haber encontrado «la máquina perfecta».

Supongamos que dicho individuo pertenece a una dinastía de militares acostumbrados a encabezar el poder sin pasar jamás por un proceso electoral… que hablamos del primogénito de un personaje que bien podría pasar a la Historia por su complicidad con uno mayores genocidas del S. XX… un general traidor, golpista y criminal de guerra que, en pago por los servicios prestados a la causa del totalitarismo, habría legado el poder a su fiel becario: «el trepa» por antonomasia ¿podéis creer? estaríamos hablando de alguien capaz de cruzar fronteras y pasar literalmente por encima de padres y hermanos; de alguien capaz de forzar «pactos» amenazando a todo un país; de jurar cosas terribles en sede parlamentaria; alguien capaz —en fin— de cualquier cosa, con tal de disfrutar del poder, sin concurrir a las urnas.

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jueves 14 Febrero 2008

Francisco Franco II

Dentro de unos días nos cambiarán a un rey por otro —dejándonos al margen, por supuesto— y seguiremos como moscas: rebotando ante un cristal blindado. Se impone una reflexión: llamamiento a la autocrítica constructiva en el seno del republicanismo. Qué hacer ante el actual estancamiento republicano... ¿lo asumimos o lo seguimos negando? ¿Renunciamos a la Igualdad?

No, esto no va de Juan Carlos Primero —o Francisco Franco Segundo, como ustedes prefieran—. En su caso llegamos tarde… pudo ser indecisión, falta de entereza, “pragmatismo”, ausencia de líderes creíbles o quizá el sometimiento ante la formidable desproporción de armas que le concedieron un poder usurpado al conjunto de la ciudadanía. Mas helo ahí: más de tres décadas de usurpación institucional, y todavía se atreve a hacer callar a gobernantes electos.

Me gustaría más bien hablar sobre Francisco Franco Tercero —Felipe Borbón, para entendernos—, es decir, el nuevo militar que también quiere presidirnos sin pasar por elecciones.

Su legitimidad de origen
no son las urnas, sino las armas

Quisiera hablar de él y de cómo impedir que este nuevo candidato a autócrata uniformado, se convierta en otra secuela del último golpe de Estado que ha sufrido la población civil de este país de países (póngase atención al uso de las palabras: “golpe de Estado”, que no asonada preventiva, auspiciada desde lo que se pretende consolidar).

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domingo 27 Enero 2008

Carta abierta al ciudadano Felipe Borbón

Algunos periódicos publican hoy una carta de felicitación enviada por el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al hijo mayor del cómplice y sucesor de Franco: Felipe Borbón, un militar igual que al igual que su padre, pretende acceder a la Jefatura del Estado sin concurrir a elecciones.

Como republicano, he decidido secundar la iniciativa del presidente y dedicar una carta pública al aprendiz de monarca, empleando casi las mismas palabras de éste, pero con unos sutiles retoques, en aras de mejorar la sinceridad:

Felipe,

¿Qué se le puede desear al hijo del cómplice de un dictador que se asoma a los cuarenta años? Que tenga un poco de respeto democrático, naturalmente, como a cualquier otro autócrata armado. Eso es lo primero. En un país donde no se puede elegir al Jefe de Estado, los dictadores militares asesinos o no, son, ante todo: insolentes que viven del trabajo ajeno.

Tú, como tu padre, que siempre ha llevado a gala el despilfarro a costa de nuestro esfuerzo, me permitirás antes que nada, que ignore expresamente el protocolo con el que los de tu estirpe tratan de evadir la ignominia que les rodea, para expresarte mi deseo de que restituyas cuanto antes todo lo que nos habéis quitado y te pongas a trabajar, que ya empiezas a tener edad.

Al escribirte hoy, estoy felicitando a toda una generación, Felipe, la generación anterior a la mía, una generación de gente extraordinariamente formada, que sin embargo, no sabe lo que es elegir a un presidente y que nunca sintió extrañeza de emplear esa palabra, “presidente”, para llamar a lo que en realidad, es un primer ministro, o un jefe de gabinete, pero no un auténtico presidente, porque en el 97% de los países presentes en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los presidentes de verdad poseen funciones que aquí usurpa tu padre, por ejemplo: el mando supremo de las Fuerzas Armadas (CE de 1978, Art. 62.h).

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viernes 26 Octubre 2007

Respuesta a la Casa Real

La Casa Real dejó conocer ayer su malestar ante el recrudecimiento de las protestas de la ciudadanía ante el mantenimiento de una institución medieval al frente de la más alta magistratura del Estado. El argumento monárquico: tildar las protestas de ataques a la unidad de España. Bien, he aquí una réplica en clave republicana:

A juicio de una inocultable proporción de la ciudadanía, ha llegado el momento de terminar con esta etapa de amenazas y arbitrariedades cuya máxima expresión tomó cuerpo en la corona.

Lejos del pretendido prestigio que todavía se intenta proteger a través de la fuerza bruta y leyes injustas, lo cierto es que, tras la eclosión de la razón crítica y el pensamiento libre, en nuestros días, el desprestigio de la monarquía, es un secreto a voces.

La Corona, al contrario de los que nos dijeron, ha demostrado ser el perfecto antónimo de la democracia; el comodín de los dictadores; un asidero para los inmovilistas y por supuesto: un verdadero chollo para la familia de los déspotas hereditarios.

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lunes 22 Octubre 2007

Sobre la libertad de expresión y el prestigio de la Corona

A quienes quemamos fotografías del ciudadano Capeto, el honor de un cómplice dictatorial nos trae sin cuidado, lo que pretendemos es ejercer la crítica política en torno al carácter ilegítimo, extemporáneo, teocrático, fascista, antidemocrático y armado, de una forma de poder etimológicamente impopular.

“El papel lo aguanta todo”, sin duda lo habremos oído en más de una ocasión. Poco importa lo que digan las leyes, porque al final, ser justos o injustos, siempre termina siendo una decisión personal de quienes ejercen el poder. De ahí que sea tan importante garantizar al máximo la transparencia, la participación popular, la revocabilidad de mandatos y los demás elementos esenciales de la democracia, empezando por la libertad de expresión, porque en democracia, silenciar la crítica equivale a conducir a ciegas.

Según dice el Art. 20 de la Constitución Española, “Se reconocen y protegen los derechos (…) a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. Asimismo, la propia Constitución determina en el Art. 10.2, que tanto los derechos fundamentales como las libertades reconocidos en ella, deberán interpretarse con arreglo a lo dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en cuyo Art. 19 encontramos: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

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jueves 11 Octubre 2007

Lo llaman democracia y no lo es

El miércoles pasado, día 10 de octubre de 2007, un tal Juan Carlos Borbón, de profesión militar (por lo que jamás ha concurrido a un proceso electoral), presidió una reunión del Consejo de Defensa, encuentro al que asistieron el primer ministro Zapatero, la vicepresidenta Fernández de la Vega, el vicepresidente Solbes y los ministros Alonso, Moratinos y Rubalcaba.

La situación resulta cuando menos extraña, por cuanto nos retrotrae a un pasado de infausto recuerdo e inolvidable memoria:

¿Qué hace un militar no-electo, vitalicio y hereditario, ocupando una posición superior a la de nuestros máximos representantes electos? ¿Por qué un gabinete de ministros socialista consiente en dejarse fotografiar rodeado de militares y sometido a una figura feudal / medieval? ¿Qué significa que el tipo que preside dicha reunión haya invitado a su hijo a una reunión de trabajo? ¿Es esto serio? ¿Qué pensaríamos si el ministro de Defensa hubiera invitado a su esposa, el de Exteriores a sus hijos o el de Interior a un primo de Albacete?

Si estamos en democracia ¿por qué ceder la presidencia de la máxima entidad militar del Estado a un individuo que además de ser ajeno a las urnas, nos conecta con un inocultable pasado de colaboracionismo dictatorial?

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miércoles 10 Octubre 2007

Efectos del capitalismo sobre la libertad en los medios de comunicación

Ponencia pronunciada en el evento Monarquía vs. Libertad de expresión, celebrado el lunes, 8 de octubre de 2007, organizado por el Colectivo de Ciudad Lineal por la Tercera República.

El cuestionamiento de la ilegitimidad de quienes usurpan la autoridad de los poderes públicos mediante procedimientos antidemocráticos, es un debate intemporal, que en mayor o menor medida, se encuentra detrás del alumbramiento de la mayor parte de los procesos revolucionarios que han tenido lugar a través de la Historia.

Para que dicho cuestionamiento pueda encauzarse por vías pacíficas, es imprescindible que se respete la libertad de expresión, que no se prohíban las ideas; es necesario que se consienta su difusión y que se actúe contra el embrutecimiento masivo que hace que las semillas de la ilustración caigan en tierras yermas.

Desde el principio de los tiempos, el efecto combinado de los ciclos macroeconómicos y ciertos estilos de gobierno, forzaron al Pueblo a la revolución contra la injusticia, cada vez que ésta se hacía insostenible. La revolución como respuesta lógica ante la ruptura de los umbrales de inestabilidad política. Causa y efecto del sentimiento de impotencia... aquello del no hay derecho… en resumen, la espita de la Libertad.

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viernes 5 Octubre 2007

A propósito de la República, los Pueblos y la unidad de acción frente al fascismo

La bandera republicana no representa un Estado todopoderoso, cuya unidad, permanencia y centralismo estén por encima de la razón y supongan un límite para los derechos políticos de la ciudadanía. ¡Nada más lejos de la realidad! La tricolor no representa una España como la de Franco o Borbón, sino un conjunto de valores auténticamente democráticos, sociales y humanistas.

El sentimiento republicano representa un conjunto de valores compatible con el internacionalismo, el federalismo y en general, cualquier otra forma de convivencia pacífica entre los diferentes Pueblos de cualquier parte del mundo.

República es elegir, hacer que todo el poder esté en manos de la clase trabajadora, sin límites ni amenazas. Una vez consigamos que se respete nuestra capacidad para decidir periódica y pacíficamente a través de las urnas, sin fraude, ni embustes, entonces, todo lo demás será automático: el respeto a los Derechos Humanos, la consecución de una paz justa a través del diálogo y los instrumentos democráticos, el sometimiento el Estado al pueblo —y no al revés—, emanciparnos del miedo a nuestro propio ejército, adecuar la estructura económica de la sociedad para responder a las necesidades sociales de todos, reconocer la plena igualdad de derechos y obligaciones, la renuncia a la guerra como instrumento de política nacional, etc.

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miércoles 19 Septiembre 2007

Tres décadas de franquismo parlamentario

Acto de apertura del curso 2007-2008, de las Tertulias Republicanas que desde hace más de veinte años vienen celebrándose en el Ateneo de Madrid, la conferencia trató del significado de las banderas, pero que superó el marco previsto, para girar hacia una denuncia de la arbitrariedad y el déficit democrático que acusan las instituciones continuadoras del franquismo.

VIDEO (primera parte): http://es.youtube.com/watch?v=lky3reNii5g
VIDEO (segunda parte): http://es.youtube.com/watch?v=-2eQatZjP_g

Jaume d'Urgell. — Vaya por delante que no pretendo convertir esta charla en un tratado sobre vexilología o heráldica, entre otras cosas, porque no tengo suficientes conocimientos en ninguno de esos campos. Tampoco quisiera ceñirme a una mera exposición de fechas y hechos, a propósito de cuando entró en vigor una u otra bandera, ni cuales fueron las razones que condujeron a la adopción de cada una de ellas.

No pretendo tal cosa, por motivos de espacio, pero también para evitar caer en debates estériles, porque entiendo que no solo estamos aquí para conocer y rendir homenaje al pasado, sino más bien despertar conciencia y hacer pedagogía democrática que sirva para acercarnos a un futuro más justo y democrático.

De todos modos, para disponer de algún contexto de referencia, sí voy a exponer con brevedad algunos datos más o menos consensuados, aunque sujetos a la necesaria imprecisión quien no desea entrar en matices:

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