Pienso que la persona que
ocupe la Jefatura de Estado de nuestro país, debería contar con la voluntad del
pueblo, expresada mediante elecciones auténticas y periódicas, dentro del marco
de un régimen constitucional que ampare las libertades públicas, basado en la
igualdad ante la ley; un Estado democrático y de Derecho, en el que todos los
cargos públicos sean electos en un sistema de multi-partidismo
libre.
La persona que ocupe la jefatura del Estado debería ser elegida o elegido por sufragio universal e igual y por voto secreto. Creo que debería tratarse de una persona honorable, sobre la que hubiera plena transparencia y libertad de prensa, debería ser revocable y estar sometida al imperio de la Ley, incluyendo la sujección a responsabilidad penal, con un escrupuloso respeto a los Derechos Humanos, un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes.
En cuanto a qué hacer con la familia Borbón, soy partidario de elevarles a la dignidad de ciudadanos de pleno derecho, y no eso que ahora mismo son. En serio: las y los republicanos trabajamos día a día para lograr que nadie sea menos que nadie, y eso implica que ningún ciudadano es más que los demás, por el mero hecho de su apellido. Borbón no es más que Ramírez, ni menos que López.
Imaginemos una rueda de
prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano,
palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un
clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.
Dentro de
unos días nos cambiarán a un rey por otro —dejándonos al margen, por supuesto—
y seguiremos como moscas: rebotando ante un cristal blindado. Se impone una
reflexión: llamamiento a la autocrítica constructiva en el seno del
republicanismo. Qué hacer ante el actual estancamiento republicano... ¿lo
asumimos o lo seguimos negando? ¿Renunciamos a la Igualdad?
Algunos periódicos publican hoy una
carta de felicitación enviada por el presidente del gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, al hijo mayor del cómplice y sucesor de Franco: Felipe
Borbón, un militar igual que al igual que su padre, pretende acceder a la
Jefatura del Estado sin concurrir a elecciones.