La bitácora de Jaume

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

lunes 11 Diciembre 2006

Por qué reinará Felipe VI

Análisis de contexto y perspectivas del republicanismo español tras el punto de inflexión que supuso la manifestación del 6 de diciembre de 2006 en Madrid. Un texto crítico, que no busca contentar sino aportar elementos para enriquecer el debate.

Aunque solo sea por unos minutos, dejemos de repetir la letanía que se nos impone desde cada parroquia, y recapacitemos con sosiego e independencia. Partiendo únicamente los hechos, tras la manifestación del 6 de diciembre de 2006, cabe concluir que tanto por la caída en el número de asistentes, como por las circunstancias que rodearon su organización y desenlace, se impone la necesidad de llevar a cabo una profunda reflexión acerca de dónde nos encontramos y qué pretendemos.

Recuerdo que el padre Matías solía repetir una y otra vez eso de “tener temor de Dios, presencia del Señor”… mas hete aquí que contrariamente a lo que el pobre podía esperar, sus palabras me llevaron a desarrollar una curiosa forma de empatía: la manía de cavilar qué es lo que pensará aquel que se propone controlarnos. Todo eso viene a cuento por que, en política, con demasiada frecuencia se nos olvida pensar en cómo se ven nuestras acciones desde la perspectiva de los oligarcas de la partitocracia, los “señores de la guerra” y en resumen, desde esa minoría de favorecidos por eso que llamamos el sistema capitalista.

Continuar leyendo...

jueves 16 Noviembre 2006

Españoles: el rey… ¡ha muerto!

Que nadie diga luego aquello de: “todo sucedió muy rápido”, “apenas hubo tiempo para preparar nada”, “nos pilló a todos con el pie cambiado”, “de repente los medios enmudecieron, en mitad de una borrachera de ruido”… cada día que pasa, la Madre Naturaleza nos acerca un poco más al cambio de rey. El momento de hacer planes es ahora.

Españoles: el rey… ¡ha muerto!. El hombre de excepción que ante Dios y ante la Historia asumió la inmensa responsabilidad del más exigente y sacrificado servicio a España ha entregado su vida, quemada día a día, hora a hora, en el cumplimiento de una misión trascendental.

Conocida la capacidad de embuste masivo que caracteriza a la maquinaria del Estado, lo cierto es que podemos esperar cualquier cosa: desde una suspensión de la emisión, acompañada de la correspondiente carta de ajuste y un hilo musical de marchas militares (con toque de queda en la calle), hasta el más portentoso despliegue de luces y color: con una programación especial —largamente estudiada—, con la reposición de numerosos documentales en los que podamos ver al finado “inaugurando pantanos, a bordo del Bribón IV”, o “rompiendo el protocolo para hacer gala de su cordial campechanería… como si fuera como nosotros”, todo ello con los inestimables comentarios de contertulios de la talla de Ana Rosa Quintana, Belinda Washington, Anne Igartiburu, María Teresa Campos y otros ex columnistas del Alcázar, de esos, de arenga mañanera.

Muchos canales de televisión superpondrán una “banderita española” en alguna de las esquinas de la imagen, o quizá un lazo negro, y el himno nacional sonará por doquier. Durante algunos días, nadie hablará de las ochenta personas que diariamente pierden la vida intentando llegar a nuestras costas, huyendo del efecto de nuestro primer mundo; y habrá una sobredosis de ruido en mitad del cual, intentar acceder a algo de información se volverá un ejercicio imposible.

Continuar leyendo...

lunes 17 Julio 2006

Jaque al rey

Nadie ignora que la monarquía española está en jaque. A su ilegitimidad de origen, se une una cada vez más inocultable falta de justificación moral y el creciente hartazgo de una sociedad enfrentada a las dificultades del día a día, que no comprende por qué una familia designada por un dictador genocida, acumula poder y riquezas sin mérito conocido.

El pasado 26 de abril, la Comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados, reunida en sesión, acordaba trasladar a los portavoces de los grupos parlamentarios en la Comisión Constitucional, un escrito en el que se solicitaba la restauración de la legitimidad institucional republicana, con todo lo que ello implica, no solo el despido del funcionario jefe de Estado, sino también la adecuación de toda la estructura y principios organizativos de los poderes públicos en torno a las ideas de libertad, igualdad, fraternidad, austeridad, laicismo, y pacifismo.

Habida cuenta de quienes forman parte de la Comisión Constitucional, no es de prever que el documento sea tomado en consideración, y no lo es por diversos motivos, entre los que destacaríamos el de oportunidad (antes de ratificar vía referéndum una reforma constitucional de esta envergadura, es preciso instruir a la opinión pública en conceptos como separación de poderes, representatividad proporcional, democracia participativa, y otros, que desde hace siete décadas se consideran tabú por parte del poder establecido).

Continuar leyendo...

página 2 de 2 -