Todas y cada una de las amenazas relatadas por el genial George Orwell están cobrando realismo a pasos agigantados. Asistimos a un formidable espectáculo en el que somos presa de la sistemática utilización de ingeniería social destinada a conservarlos privilegios de unos pocos en detrimento de los más esenciales derechos del conjunto de la Humanidad.

Queridos conciudadanos, sabed que nuestros valerosos defensores de la Libertad están librando una heroica batalla contra el terrorismo, asegurando una franja de seguridad que proteja a nuestro amigo el pueblo hebreo, erradicando física y definitivamente a los terroristas miembros de la endemoniada organización enemiga, salvaguardando así el american way of life y la Democracia. ¡Dios bendiga América!

Quizá resulte difícil creerlo, pero todavía quedamos algunos insurgentes, convencidos de que alguien nos está secuestrando palabras, matando a nuestros hijos, profanando la razón y arruinando nuestras vidas… seguimos pensando que los que llegaron para saquear, permanecen; negándonos el derecho a tener derechos, insultándose como especie, ensombreciendo la Historia y engañando a sus madres mientras desprecian las lágrimas de las nuestras… henos aquí, conscientes de hechos e ideas que preferiríamos desconocer. Resistimos.

Dicen que vienen a matarnos para evitar que algún día seamos terroristas. Vienen con tanques, para no ensuciarse las botas al pisar los despojos insepultos de quienes nos precedieron en el camino de perderlo todo por los demás… nos matan. Nos matan desde más allá de las nubes, a través del frío y la distancia, precedidos por el temblor de aparatos que solo podemos oír… sin manchas ni olores, desde lujosos despachos… nos matan.