Llamamiento a vencer al desaliento. Una invitación al voto responsable, razonado, consciente de su clase. Una llamada al elector vigilante, a quienes reclaman coherencia. Un exhorto a todos los obreros, porque votar no excluye todo lo demás. Pese al sistema electoral, pese al déficit democrático, pese a la precariedad… o precisamente por todo eso: acudamos a votar.
Las cosas no van bien: nuestras Cámaras Legislativas se han convertido en una especie circo de bestias salvajes; casi todos los que están en política a cambio de sueldo, apestan; el nivel de calidad y madurez de nuestra ‘democracia’ es parecido al de cualquier dictadura; no hay garantías procesales; los índices de corrupción, tráfico de influencias e información privilegiada tienden al infinito; los perros andan sueltos y sin bozal, y no solo muerden… también inventan pruebas y golpean a detenidos; la prensa se ha convertido en un fármaco social que atonta, silencia y atenúa los síntomas de los pacientes de rebeldía, sí, los medios han asumido el papel que hasta hace poco desempeñaba esa secta destructiva de Roma; no está permitido robar bancos, pero a los bancos sí les está permitido robarte… y no se conforman con la cartera, el coche o el televisor… te roban directamente la casa; de trabajo mejor ni hablemos, porque hoy por hoy ni los esclavos tienen asegurado el rancho; y bueno… esto es lo que hay.
