¡Despierta! Ha llegado
el momento de hacer por los afganos lo que te gustaría que éstos hicieran por
ti si la situación fuera justo al revés. ¡Bienvenido al mundo real! Convivimos
no con uno sino con cincuenta guerras a la vez, y a nadie parece importarle,
hasta que a الملك محمد السادس للمغرب se le antoje Lanzarote, con la
aquiescencia de Francia y EEUU, y el asunto deje de parecernos tan lejano…
porque esa lejanía siempre coincide con el domicilio particular de
alguien.
Aquí se exponen algunos de los métodos de manipulación de la opinión pública para preparar la sumisa aceptación de la guerra, como algo inevitable y bueno.
Como es sabido, este titular no es mío, es de uno de los políticos más honestos y coherentes de la Historia de la Humanidad, y no es algo que afirme a la ligera, sino que al proclamarlo, mido muy bien todas y cada una de mis palabras. “Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”. Esa frase, a un tiempo serena y dramática, fue pronunciada en apenas cinco segundos, pero encierra la clave de toda una vida de firmeza y dolor.
El día antes de oírla, un grupo soldados abría fuego contra un edificio, a sabiendas de que en él se alojaban los periodistas llegados a Bagdad procedentes de todo el Mundo, fieles a su consigna profesional para informar acerca de un conflicto que, lejos de concluir, todavía hoy se mantiene activo, camino de convertirse en una Guerra Civil —una más—, agravando así el efecto provocado por más de tres años de resistencia a la invasión estadounidense.
