Pienso que la persona que
ocupe la Jefatura de Estado de nuestro país, debería contar con la voluntad del
pueblo, expresada mediante elecciones auténticas y periódicas, dentro del marco
de un régimen constitucional que ampare las libertades públicas, basado en la
igualdad ante la ley; un Estado democrático y de Derecho, en el que todos los
cargos públicos sean electos en un sistema de multi-partidismo
libre.
La persona que ocupe la jefatura del Estado debería ser elegida o elegido por sufragio universal e igual y por voto secreto. Creo que debería tratarse de una persona honorable, sobre la que hubiera plena transparencia y libertad de prensa, debería ser revocable y estar sometida al imperio de la Ley, incluyendo la sujección a responsabilidad penal, con un escrupuloso respeto a los Derechos Humanos, un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes.
En cuanto a qué hacer con la familia Borbón, soy partidario de elevarles a la dignidad de ciudadanos de pleno derecho, y no eso que ahora mismo son. En serio: las y los republicanos trabajamos día a día para lograr que nadie sea menos que nadie, y eso implica que ningún ciudadano es más que los demás, por el mero hecho de su apellido. Borbón no es más que Ramírez, ni menos que López.
Imaginemos una rueda de
prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano,
palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un
clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.
¿Tienen razón los fascistas?
¿La República es una pasada etapa oscura, salvaje, asesina e ingobernable de
rojos, masones, separatistas y antiespañoles? ¿Qué quieren los republicanos?
¿Desestabilizar España? ¿Destruir la democracia que tenemos desde 1978? ¿Se
trata solo de cuatro paletos incultos que querrían asesinar a Su Majestad el
Rey don Juan Carlos de Borbón?
Dentro de
unos días nos cambiarán a un rey por otro —dejándonos al margen, por supuesto—
y seguiremos como moscas: rebotando ante un cristal blindado. Se impone una
reflexión: llamamiento a la autocrítica constructiva en el seno del
republicanismo. Qué hacer ante el actual estancamiento republicano... ¿lo
asumimos o lo seguimos negando? ¿Renunciamos a la Igualdad?
Algunos periódicos publican hoy una
carta de felicitación enviada por el presidente del gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, al hijo mayor del cómplice y sucesor de Franco: Felipe
Borbón, un militar igual que al igual que su padre, pretende acceder a la
Jefatura del Estado sin concurrir a elecciones.
Como cada año, una vez
más, el colega, cómplice y sucesor del dictador Francisco Franco, dispuso de un
privilegiado espacio gratuito de propaganda electoral, algo insólito para un
político que paradójicamente es ajeno a las elecciones, porque sencillamente,
“la democracia no va con él”. Harto de leer y escuchar el mismo mensaje y los
mismos análisis, he aquí una interpretación crítica con la tradicional
ingerencia navideña de este reducto del franquismo.
Sobre la multiplicidad
de organizaciones que abogan por la defensa de la República y los roces que se
producen entre ellas, producto de una convivencia que muchas veces se ve
afectada por factores ajenos, de coyuntura política. Llamamiento a la
unidad.
¿Cómo se atreve el
cómplice de Franco a tutear a un presidente electo? ¿Puede un militar
inmiscuirse impunemente en asuntos de política exterior? ¿Qué intereses
defiende el autócrata? ¿Qué es lo que el franquista coronado no quiere que
escuchemos? Bien, he aquí la respuesta: no nos da la gana callar, porque
estamos cambiando el mundo de base.



