En el día de hoy, en este
lugar que Unamuno describiera como “el templo de la Razón Crítica”, en pleno
corazón de Madrid, rendimos público homenaje a la memoria de un cargo electo…
hoy recordamos al exiliado que fue objeto de secuestro por parte los soldados
de Hitler, que se encontraban haciendo en Francia lo mismo que los de Franco
hacían en su propio país; recordamos hoy, a quien fue deportado al margen de
toda Ley, y entregado entre Hendaya e Irún, de terroristas uniformados a
terroristas uniformados, para conducirle a Barcelona y someterle a un simulacro
jurídico, seguido de un asesinato.
He aquí el sacrificio máximo de cualquier humanista coherente: entregar la vida —desarmado y desde la más absoluta inocencia—, por causa de su compromiso con la búsqueda del Bien Común.
Dicho sea de otro modo: el Molt Honorable President del Govern de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys i Jover, fue asesinado por personas falsas, que defendían ideas falsas, actuando falsamente en nombre de una falsa idea de España.
Los países, las ideologías y los valores no son más que pretextos, detrás de los que esconder la miseria humana de quienes optan por el terrorismo para satisfacer su codicia extrema.
