Ahora que la Memoria Histórica es de Ley (aunque la ley no siempre se ajuste a Derecho, ni ambas cosas, a la Justicia), me he decidido a escribir algunos versos para expresar respeto y agradecimiento hacia del dolor de toda una generación de mujeres: esposas, madres, novias y hermanas de los presos políticos del franquismo.

Estos renglones valen tanto para las mujeres de aquel tiempo como para las de cualquier época, y no pretendo ignorar que también existen presas, cierto es, pero estos versos de hoy, se dirigen precisamente a las olvidadas, a su dignidad, a su discreto heroísmo cotidiano y a su infinita ternura.

Camarada Trenado

De tus lágrimas, el olvido;
de la razón, la firmeza.
De aquellos años, la esperanza;
y en nuestros días... dignidad.

Aquellos postes enlazados...
y el traqueteo en soledad;
frugal resuello de Castilla,
andén desnudo, de Libertad.

Cada día con sus horas,
y todas ellas en singular,
con tu constante acto de lucha,
abrías el cerco a la bondad.

Rompías la noche oscura
con el rocío de tus mejillas,
y cada viaje hacia la nada,
era un camino a la ternura.