No
participaré en un acto público de naturaleza falangista o ultra-derechista. La
violencia y el amedrentamiento jamás serán medios aceptables para la defensa de
ninguna idea política. Se me ocultaron intencionadamente las características
del evento hasta que pude conocerlas al descubrir la publicidad del
mismo.
Hace unos días, la señora María Victoria Caro Bernal me invitó a participar en una conferencia política que se debía celebrar en las inmediaciones de una conocida institución científica, literaria y artística de Madrid, y cuya temática versaría sobre la defensa de la idea de la República en España.
De buena fe, accedí sin hacer demasiadas preguntas —craso error—, e incluso llegué a preparar el guión de una breve intervención, en la que pensaba hacer hincapié en el brusco empeoramiento de las condiciones generales de vida que experimentamos de un tiempo a esta parte, y en los efectos negativos que la coyuntura económica ejerce sobre el respeto a las libertades y los derechos civiles, para concluir que: todo ello, son factores de inestabilidad política que, en alguna medida, podrían hacer reverdecer la idea de acometer una profunda regeneración de la arquitectura constitucional de nuestra sociedad.
Mas, hete aquí que al conocer la publicidad que la señora María Victoria Caro Bernal realizó de dicho acto, descubrí con estupor: que entre los demás intervinientes se encuentra una altísima proporción de dirigentes políticos de partidos de ultra derecha, organizaciones vinculadas al falangismo y al entramado ideológico del régimen dictatorial franquista.
