La bitácora de Jaume

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

jueves 26 Abril 2007

Majestad, tengo una pregunta para usted

A raíz de la polémica suscitada entorno a la presencia de los dos máximos representantes del bipartidismo —Zapatero y Rajoy— en un espacio televisivo en el que fueron sometidos a un interrogatorio pretendidamente libre, surgen algunos interrogantes como: ¿por qué se utilizó el falso directo?, ¿por qué no hubo programa para Llamazares, Egibar, Mas u Otegi?, ¿por qué el presidente bloqueó tres días completos en su agenda antes de su intervención? y sobretodo… si el asunto trataba de política, ¿por qué no se interrogó al Jefe del Estado?

Sea como sea —y con la mejor de las intenciones—, me propuse recopilar una batería de preguntas de lo que pudo haber sido y no fue. A continuación, el guión del programa que Radio Televisión Española decidió no emitir:

ORIGEN Y JUSTIFICACIÓN

Carmen Cifuentes, Leganés (Madrid). Estudiante. 23 años.

Buenas noches. Esto, estoy un poco nerviosa. Perdón. Verá, soy estudiante de Derecho y en particular, siento una gran pasión por el estudio del Derecho Natural, aunque también me atraen el Derecho Constitucional y la Historia del Derecho. No voy a ocultar que en más de una ocasión, para aprobar los exámenes, me he visto obligada a responder lo aprendido, prescindiendo de mi apreciación de la razón y la lógica. Por eso, Majestad, tengo una pregunta par usted: ¿por qué es usted el rey?

Continuar leyendo...

sábado 19 Noviembre 2005

El partido del mal

El autor nos invita a un pequeño juego de imaginación: un ejercicio irónico —rozando el sarcasmo—, en el que nos propone una serie de situaciones figuradas, con las que trata de siluetear una realidad evidente, pero sin llegar a nombrarla en ningún momento.

Supongamos que existiera un partido político que odiara tanto la Democracia, que aprovechara cualquier oportunidad para conculcar sus valores… forzando la redacción de una Carta Magna en la que el máximo mandatario no fuera elegido periódicamente por el pueblo… imaginemos un partido que no se organizara en base a criterios democráticos, sino que sus líderes fueran nombrados de modo arbitrario y sus decisiones estuvieran presididas por la opacidad, el pensamiento único, y un inconfesable equilibrio entre miedo y ambición. Un partido político cuya fundación enraizara con los herederos de quienes en su día tomaron el poder por las armas, en contra de la voluntad del pueblo expresada en las urnas.

Imaginemos un partido político que se negara a condenar un régimen dictatorial que llegó a encarcelar comunistas, republicanos, homosexuales; llegó a enviar tropas para defender el gobierno de Adolf Hitler; estigmatizaba a las madres solteras; realizó bombardeos aéreos sobre núcleos urbanos desprovistos de instalaciones de interés militar y llegó a prohibir el uso de las lenguas autóctonas… entre otros crímenes de lesa Humanidad.

Continuar leyendo...