Marruecos torturaUna vez más, la tortura vuelve a ser el indeseable protagonista de una actualidad que se ceba con los más débiles. Crímenes de lesa Humanidad cometidos al amparo de nuestra arrogancia, pesadilla inconcebible que continúa presente entre las páginas de un periódico que jamás verá la luz. El miedo, el instrumento preferido para imponer cosas imposibles de votar.

Manjar molesto en la redacción —teletipo incómodo de esconder—, sabor amárgo, recurrente al paladar y de pesada digestión. Mas, he aquí que no hay Cocinero ni Jefe de Cierre que no sea ducho en el uso del pasa-puré… un recuadro en galerada de salida intemporal, un par de ajustes al kerning y… ¡Alehop! ¡Ya está! Ni se nota, ni traspasa… ya nadie sabrá de tus gritos. Hoy no toca… tampoco.

La tortura es la hermana —jamás fortuita— de una incertidumbre labrada con titulares de oro. Tan repugnante a la razón, que ningún idioma alcanza a describirla como la memoria… esa Memoria de la que quienes se saben culpables no quieren ni oír hablar… mas su horror habita indeleble en el corazón de unas víctimas obligadas a esconder cualquier rastro de niñez.