Ante la situación creada en
España tras las últimas medidas políticas y económicas adoptadas por los
responsables políticos del bienestar de los españoles, la Gran Logia Simbólica
Española quiere llamar la atención de ciudadanos y gobernantes sobre el grave
peligro que corre la convivencia ciudadana y los valores en los que se
fundamentan nuestras libertades civiles. Así pues, manifiesta
que:
Son los ciudadanos quienes sufren las consecuencias del afán de enriquecimiento de “pequeñas oligarquías del capital financiero que deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no”, como ha dicho el vicepresidente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Jean Ziegler. Son los ciudadanos quienes ven cómo desaparece su esperanza en un futuro mejor.
Las instituciones han hipotecado la salud económica del país contrayendo, en nombre de todos los españoles, deudas gigantescas. A menudo lo han hecho a través de operaciones irregulares, perjudiciales y, en algunos casos, inequívocamente indecentes. El déficit público se ha manejado de espaldas al ciudadano y con una irresponsable y oculta gestión de instituciones financieras tanto públicas como privadas.
Las autoridades admiten ahora que es a los acreedores de esa enorme deuda a quienes ha sido transferida la autoridad sobre la nación; acreedores que nadie conoce ni ha votado pero que, en las grandes decisiones, suplantan al Gobierno legítimamente elegido. Eso es, a nuestro juicio, la perversión esencial del sistema democrático y del Estado de derecho. Ni en el ámbito supraestatal de la Unión Europea ni en ningún otro hemos elegido los ciudadanos a nuestros gobernantes para que cedan a otros el poder que les dimos.
