Ciudadana,
ciudadano,
En primer lugar: muchas gracias por tu participación en las movilizaciones de estos días, reabrir el debate y salir a la calle está bien, pero no olvides que la aspiración republicana no puede limitarse sólo a las efemérides del pasado.
Recordar es necesario, imprescindible, pero no podemos descuidar la responsabilidad de seguir trabajando para lograr hitos democráticos que algún día merezca la pena celebrar. Porque reducir el republicanismo a la nostalgia, sería tanto como resignarnos ante el triunfo de la arbitrariedad.
Hablar de República es hablar de democracia. Tenlo claro. Si no concibes la posibilidad de ver a una o un presidente de la República de un partido político que no sea el tuyo, vete a casa —o mejor a una biblioteca—, pero déjanos trabajar en paz, porque República es democracia y ésta se basa en el pluralismo ideológico.
Por otra parte, hablar de la República Española es hablar de la democracia en España. Si sólo concibes la democracia como un instrumento puntual, dentro de un plan mayor, orientado a atentar contra la integridad del país, no cuentes conmigo. Y si lo piensas bien: no cuentes con la ciudadanía española para acabar con España.
Un año más,
hoy, sábado 17 de abril de 2010, miles de mujeres y hombres saldremos a la
calle, en paz, para reivindicar la necesidad de cambiar la estructura
institucional de este pueblo de familias, que es nuestro querido
país.
José Pérez Ocaña fue un pintor naïf y
activista LGBT del estado español, andaluz afincado en Barcelona, nacido el 24
de marzo de 1947 y fallecido el 18 de septiembre de 1983.
En el día de hoy, en este
lugar que Unamuno describiera como “el templo de la Razón Crítica”, en pleno
corazón de Madrid, rendimos público homenaje a la memoria de un cargo electo…
hoy recordamos al exiliado que fue objeto de secuestro por parte los soldados
de Hitler, que se encontraban haciendo en Francia lo mismo que los de Franco
hacían en su propio país; recordamos hoy, a quien fue deportado al margen de
toda Ley, y entregado entre Hendaya e Irún, de terroristas uniformados a
terroristas uniformados, para conducirle a Barcelona y someterle a un simulacro
jurídico, seguido de un asesinato.
No deja de ser curioso
que, en un país donde la expresión “Fiesta Nacional” lo mismo significa el Doce
de Octubre, que una vil matanza de toros, no se oigan más voces críticas, que
se atrevan a decir: “¡Alto! Esto no está bien. España es otra cosa. ¡Bajad las
armas! ¡Viva la democracia!”, y pongamos proa hacia la Utopía, empezando con un
adiós a las armas.
Dentro de
unos días nos cambiarán a un rey por otro —dejándonos al margen, por supuesto—
y seguiremos como moscas: rebotando ante un cristal blindado. Se impone una
reflexión: llamamiento a la autocrítica constructiva en el seno del
republicanismo. Qué hacer ante el actual estancamiento republicano... ¿lo
asumimos o lo seguimos negando? ¿Renunciamos a la Igualdad?
Camarada Trenado