La bitácora de Jaume

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domingo 18 Abril 2010

Punto... y seguido

Jaume d'UrgellCiudadana, ciudadano,

En primer lugar: muchas gracias por tu participación en las movilizaciones de estos días, reabrir el debate y salir a la calle está bien, pero no olvides que la aspiración republicana no puede limitarse sólo a las efemérides del pasado.

Recordar es necesario, imprescindible, pero no podemos descuidar la responsabilidad de seguir trabajando para lograr hitos democráticos que algún día merezca la pena celebrar. Porque reducir el republicanismo a la nostalgia, sería tanto como resignarnos ante el triunfo de la arbitrariedad.

Hablar de República es hablar de democracia. Tenlo claro. Si no concibes la posibilidad de ver a una o un presidente de la República de un partido político que no sea el tuyo, vete a casa —o mejor a una biblioteca—, pero déjanos trabajar en paz, porque República es democracia y ésta se basa en el pluralismo ideológico.

Por otra parte, hablar de la República Española es hablar de la democracia en España. Si sólo concibes la democracia como un instrumento puntual, dentro de un plan mayor, orientado a atentar contra la integridad del país, no cuentes conmigo. Y si lo piensas bien: no cuentes con la ciudadanía española para acabar con España.

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martes 1 Mayo 2007

Un obrero, un voto

Llamamiento a vencer al desaliento. Una invitación al voto responsable, razonado, consciente de su clase. Una llamada al elector vigilante, a quienes reclaman coherencia. Un exhorto a todos los obreros, porque votar no excluye todo lo demás. Pese al sistema electoral, pese al déficit democrático, pese a la precariedad… o precisamente por todo eso: acudamos a votar.

Las cosas no van bien: nuestras Cámaras Legislativas se han convertido en una especie circo de bestias salvajes; casi todos los que están en política a cambio de sueldo, apestan; el nivel de calidad y madurez de nuestra ‘democracia’ es parecido al de cualquier dictadura; no hay garantías procesales; los índices de corrupción, tráfico de influencias e información privilegiada tienden al infinito; los perros andan sueltos y sin bozal, y no solo muerden… también inventan pruebas y golpean a detenidos; la prensa se ha convertido en un fármaco social que atonta, silencia y atenúa los síntomas de los pacientes de rebeldía, sí, los medios han asumido el papel que hasta hace poco desempeñaba esa secta destructiva de Roma; no está permitido robar bancos, pero a los bancos sí les está permitido robarte… y no se conforman con la cartera, el coche o el televisor… te roban directamente la casa; de trabajo mejor ni hablemos, porque hoy por hoy ni los esclavos tienen asegurado el rancho; y bueno… esto es lo que hay.

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miércoles 28 Marzo 2007

Referéndum: ¿Monarquía o Democracia?

Un próximo referéndum debería servir para ratificar el texto de una nueva Constitución, una verdadera Carta Magna —no otorgada—, una vuelta a la democracia, perdida en 1939. ¡Basta de reformas continuistas! ¡Ruptura Democrática! ¡Contra la tiranía y la arbitrariedad! El oligarca preguntará “¿Más?”, y nosotros responderemos: “¡Vamos a cambiar de base!”. El pueblo tiene la palabra.

Del mismo modo que algunos de los mayores incendios tuvieron su origen en una diminuta chispa, los ciudadanos conscientes de nuestra clase estamos a tiempo de impedir que se nos instale una mentira en el ideario republicano. En contra de la opinión de quines afirman que sería conveniente realizar cuanto antes un referéndum acerca de la continuidad de Juan Carlos, invito a una reflexión más sosegada, a la luz de las consideraciones que a continuación me propongo exponer:

No conviene

La primera razón por la que afirmo que deberíamos oponernos a la idea de celebrar un referéndum para decidir sobre la continuidad del monarquismo, es que no es el momento, no conviene, no estamos preparados para ello. No es derrotismo, es crudeza. Y no es que albergue una falsa estrategia dilatoria, pero no quisiera que la precipitación nos hiciera caer en otro de los engaños urdidos por aquellos que tanto tienen que perder.

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