Pregunta de cancerbero: ¿Aceptarías la
hipotética (y casi utópica) situación de que la Casa Real intercediera a tu
favor para que no entraras en prisión?
Respuesta de
Jaume D'Urgell: No reconozco ninguna autoridad en
ningún monarca. No puedo aceptar un indulto para un delito que, en conciencia,
no he cometido. No sabría cómo explicarlo… supongo que todos recordamos el
capítulo del asteroide habitado por un Rey, en “El Principito”.
Pregunta de
Antonio: ¿Consideras a Javier Parra tan revolucionario
como tu? y sobre todo ¿Crees que el PSOE, partido en el que militas, propondrá
alguna vez alguna reforma que lleve a la republica? ¿Os da verguenza a los del
PSOE?
Respuesta de
Jaume D'Urgell: Javier Parra es una buena persona, un
buen profesional y un mejor político. No me cabe la menor duda de que, junto al
resto de sus camaradas, logrará hacer grandes cosas en el seno del Partido
Comunista de España.
El partido en el que soy militante de base, lo
integramos cerca de medio millón de personas, lo que nos confiere una enorme
pluralidad de matices que, sin embargo, no nos impiden alcanzar posiciones
comunes, a través de procesos democráticos, transparentes y participativos.
El compromiso militante en una organización
socialdemócrata, no obliga a renunciar a los dictados de la conciencia crítica,
sino que más bien se trata de una permanente invitación a la tolerancia
intelectual y a la necesidad de encontrar vías de articular las ideas de modo
que consigan transformar la sociedad hacia modelos más libres, equitativos y
fraternales.
En cuanto a nuestra posición común respecto de
la forma de gobierno… es preciso conjugar la responsabilidad institucional
inherente al ejercicio de la acción de gobierno, junto al sentir democrático
expresado por nuestras bases en los procesos que antes señalaba. Si me
preguntas a mí: obviamente, yo soy republicano, pero no por ello voy a imponer
mis valores a la voluntad de la mayoría de mis compañeras y compañeros. Existen
cauces y opiniones mucho más autorizadas que la mía.
Ser conscientes de cuál es el momento presente,
es una condición imprescindible para evolucionar hacia escenarios futuros.
Y no, no siento vergüenza de mi partido. No
será perfecto, pero, con todo lo que sé y todo lo que ignoro, elegir mi
partido, es mi derecho. Porque vamos a ver: si somos demócratas, imagino que
como mínimo, respetaremos la libertad ideológica del prójimo ¿no es así?