Ciudadana,
ciudadano,
En primer lugar: muchas gracias por tu participación en las movilizaciones de estos días, reabrir el debate y salir a la calle está bien, pero no olvides que la aspiración republicana no puede limitarse sólo a las efemérides del pasado.
Recordar es necesario, imprescindible, pero no podemos descuidar la responsabilidad de seguir trabajando para lograr hitos democráticos que algún día merezca la pena celebrar. Porque reducir el republicanismo a la nostalgia, sería tanto como resignarnos ante el triunfo de la arbitrariedad.
Hablar de República es hablar de democracia. Tenlo claro. Si no concibes la posibilidad de ver a una o un presidente de la República de un partido político que no sea el tuyo, vete a casa —o mejor a una biblioteca—, pero déjanos trabajar en paz, porque República es democracia y ésta se basa en el pluralismo ideológico.
Por otra parte, hablar de la República Española es hablar de la democracia en España. Si sólo concibes la democracia como un instrumento puntual, dentro de un plan mayor, orientado a atentar contra la integridad del país, no cuentes conmigo. Y si lo piensas bien: no cuentes con la ciudadanía española para acabar con España.
Un año más,
hoy, sábado 17 de abril de 2010, miles de mujeres y hombres saldremos a la
calle, en paz, para reivindicar la necesidad de cambiar la estructura
institucional de este pueblo de familias, que es nuestro querido
país.
Pienso que la persona que
ocupe la Jefatura de Estado de nuestro país, debería contar con la voluntad del
pueblo, expresada mediante elecciones auténticas y periódicas, dentro del marco
de un régimen constitucional que ampare las libertades públicas, basado en la
igualdad ante la ley; un Estado democrático y de Derecho, en el que todos los
cargos públicos sean electos en un sistema de multi-partidismo
libre.
En el día de hoy, en este
lugar que Unamuno describiera como “el templo de la Razón Crítica”, en pleno
corazón de Madrid, rendimos público homenaje a la memoria de un cargo electo…
hoy recordamos al exiliado que fue objeto de secuestro por parte los soldados
de Hitler, que se encontraban haciendo en Francia lo mismo que los de Franco
hacían en su propio país; recordamos hoy, a quien fue deportado al margen de
toda Ley, y entregado entre Hendaya e Irún, de terroristas uniformados a
terroristas uniformados, para conducirle a Barcelona y someterle a un simulacro
jurídico, seguido de un asesinato.
(n.
Barcelona, el 12 de octubre de 1973) soy un político español que propugna el
restablecimiento de la República como forma de gobierno. Informático, casado y
sin hijos. Milito del PSOE, vivo en Madrid y me defino como agnóstico
racionalista. Me interesan: la búsqueda del Bien Común, las Culturas, los
Derechos Humanos, la Razón Crítica y la comunicación.·.