La bitácora de Jaume

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jueves 4 Octubre 2007

La Constitución del 78 es una nota de rescate

Este comunicado fue leído en la concentración del jueves 4 de octubre, frente a la sede de los Juzgados de lo Penal, en la madrileña calle de Julián Camarillo, para exigir el respeto los derechos políticos de la ciudadanía. En la actualidad, el Estado español sigue persiguiendo a sus ciudadanos, procesándoles penalmente por delitos de opinión.

Ciudadanía de Madrid,

Hoy, jueves día 4 de octubre, debía tener lugar la celebración de la vista oral de un juicio, incoado a raíz de un hecho de carácter político, un acto de desobediencia civil pacífica, consistente en la reparación simbólica de un daño contra el conjunto de la sociedad: el 14 de mayo del año pasado, al cumplirse un mes del 75.º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, en el transcurso de una manifestación espontánea, destinada a reivindicar el derecho de acceso a una Vivienda Digna y para protestar contra el elevado índice de precariedad laboral, al pasar frente al edificio que aloja la sede de los Juzgados del Contencioso Administrativo, decidí arriar la bandera del rey, legado de un criminal de guerra contra su propio pueblo, para izar en su lugar la legítima enseña de nuestro queridísimo país de países: la bandera roja, amarilla y morada, enarbolada por todos, elegida en las urnas y aprobada en las Cortes.

Hace ahora 76 años, los padres de nuestros padres salieron a estas mismas calles para festejar la proclamación de una segunda etapa de auténtica legitimidad institucional. Entonces, como ahora, el hartazgo popular ante la precariedad y la injusticia social, cuajó en una revolución incruenta, que se valió de un proceso electoral limpio y pacífico, para poner de manifiesto la total ausencia de autoridad de un monarca que, como el de hoy, había demostrado su capacidad para coexistir durante años, como pez en el agua, junto a un dictador militar, en el seno de un Estado totalitario.

Nos encontramos en 2007 y cada día que pasa se hace más difícil seguir ocultando lo que por otra parte es ya un secreto a voces: el engaño masivo de finales de los 70 toca a su fin. Monarquía y democracia son irreconciliables a la luz de la razón crítica.

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viernes 3 Noviembre 2006

A propósito de la presencia de símbolos republicanos en las manifestaciones por el derecho a la Vivienda Digna

Es legítimo que las personas que lo estimen conveniente enarbolen signos representativos su forma de pensar —como pines, banderas o pancartas—, sobretodo cuando los posicionamientos ideológicos de dicho pensamiento sean coherentes con el manifiesto de las concentraciones en defensa del derecho al acceso a la Vivienda Digna, porque eso es sumar, y todo movimiento social que aspire a mejorar la Cosa Pública debe procurar allegarse apoyos que le permitan llegar a más gente, alcanzar más espacios y así hacer más presión sobre los agentes que provocan la injusticia que se trata de corregir. Lo contrario sería ilógico, y como nada serio es ilógico, hay que pensar que obedece a algún interés.

Acerca del ’apoliticismo’. No debemos confundir apoliticismo con apartidismo. A mi también me molestaría que un partido político deshonesto —de los que son parte del problema—, intentara "apuntarse el tanto" de una corriente de protesta que ha nacido desde la ciudadanía-de-a-pié. Casi todos los partidos políticos y muy particularmente los más grandes son parásitos de un sistema que ellos mismos retroalimentan por su propio interés. Honestidad y partidismo parecen ser hoy incompatibles —con contadas excepciones—, por eso hay quien defiende que algo tan honesto deba mantenerse al margen de los partidos. Yo no defiendo eso, porque ir contra los partidos implica una gravísima prohibición política general, y generalizar prohibiciones políticas es propio de facciosos, aunque muchas veces no se sea consciente de ello.

Una cosa es apartidismo y otra muy distinta apoliticismo. Hablar de una manifestación apolítica es insultar a la inteligencia. Política es todo aquello que incide sobre la Cosa Pública, el interés general. Las personas que se manifiestan para reclamar una Vivienda Digna son animales políticos dotados de razón y valentía. No es verdad que se trate de manifestaciones apolíticas. Persiguen el Bien Común, en concreto, exigen el derecho a tener una casa, porque si existe el derecho a vivir, en alguna parte habrá que hacerlo.

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