La bitácora de Jaume

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

viernes 25 Septiembre 2009

¿Seres humanos prohibidos?

Estas no serán unas palabras fáciles. Sé bien que horas después de escribir esto, perderé algunas decenas de ‘amistades digitales’, y creedme si os digo que lo lamento, pero lamentaría más avergonzarme de mi silencio, por lo que no me queda otra alternativa que decir las cosas como son. 

Hay noticias que incomodan al poder establecido; verdades que —aún siendo ciertas—, producen desasosiego en la vista y el oído de algunos políticos malacostumbrados a moverse únicamente en el terreno de lo “plausible”.

Una de esas noticias, recientes, públicas e irrefutables, es la reforma de la Ley de Extranjería acometida esta semana en España: una reforma antihumana, ignominiosa y de un flagrante carácter injusto: contraria a la letra y el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, opuesta a la Constitución y al sentido común… pero Ley, a fin de cuentas.

Con franqueza: no comprendo cómo la policía de un país que tiene a un inmigrante en la Jefatura del Estado, se dedica a organizar monterías de seres humanos en el centro de su capital administrativa; no entiendo cómo puede alguien pretender que una persona trabajadora nacida más allá de unas líneas que son mentira, no merece ser atendida por la Sanidad Pública; no entiendo cómo un país de emigrantes puede odiar a los inmigrantes; no logro entender por qué, muchas administraciones públicas fomentan la aparición de guetos, la falta de integración y la estratificación de la sociedad en base a criterios ultrajantes para la conciencia de la humanidad.

Continuar leyendo...

miércoles 26 Octubre 2005

Rosa Parks

Jaume d'UrgellReflexión en memoria de Rosa Louise McCauley, más conocida como Rosa Louise Parks, activista en pro de los Derechos Humanos y luchadora por la abolición de las leyes norteamericanas que todavía en 1955 propugnaban la segregación racial. Rosa Parks falleció a los 92 años, el 24 de octubre de 2005.

La llamaban Rosa Parks y hacía cerca de un par de años que —de algún modo, ya no estaba con nosotros—. Aquí en España apenas si sabíamos de su existencia, de su gesta y de su ejemplar lucha en pro del reconocimiento de los derechos de la población afroamericana.

Faltaban apenas tres semanas para la navidad de 1955, en un recóndito lugar del estado de Alabama, una mujer se disponía a tomar el autobús de Montgomery para regresar a casa tras una larga y penosa jornada de trabajo. Le dolían las piernas, pero por fortuna, logró ocupar uno de los asientos que todavía se encontraban libres. Era un asiento como todos los demás, junto al pasillo, en la tercera fila.

Rosa —a modo de saludo—, dedicó una mirada cortés a su compañero de asiento, se deshizo de su vieja chaqueta de lana —algo humedecida por la llovizna que caía en el exterior—, ubicó su pesada cesta bajo las piernas y esperó pacientemente a que el resto del pasaje subiera abordo. Nada hacía ese día especial, y sin embargo, tras ese velo de aparente cotidianeidad se gestaba una de las jornadas más importantes de la historia de los Derechos Humanos en los Estados Unidos de América.

Continuar leyendo...